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Editorial
Forma de enseñar
Hay una ardua labor por hacer tanto en los colegios y escuelas.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 2 de Octubre de 2023

Una encuesta que se aplicó en Colombia por regiones, entre ellas la oriental donde se encuentra Norte de Santander, se refirió específicamente al asunto de la educación, la evaluación de los profesores y la percepción que se tiene en los hogares sobre los agentes motivadores de la deserción escolar.

Tomando ese último punto se nota que hay una ardua labor por hacer tanto en los colegios y escuelas como desde los mismos organismos que manejan y regulan todo lo relacionado con el aspecto educacional.

El derecho a la educación se encuentra consagrado en el artículo 67 de la Constitución Política de 1991, pero de acuerdo con lo descrito en esa consulta, hay una serie de riesgos latentes tanto en las mismas instituciones como en la forma de educar, los cuales están convirtiéndose en elementos perturbadores que finalmente conllevan a que crezca el número de alumnos que abandonan definitivamente las aulas.

Las situaciones de conflicto y de violencia en los colegios, la forma como enseñan y evalúan los profesores, la falta de acompañamiento eficiente por parte de la institución educativa del proceso de aprendizaje y las dificultades con los horarios del establecimiento educativo, fueron referenciadas por los hogares de la zona.

Este listado de males no puede dejarse pasar por alto ni descartarlo, sino como lo afirma en su presentación la Fundación de Empresarios por la Educación que junto con Cifras & Conceptos hicieron este trabajo estadístico, sino movilizar el debate para aportar a la construcción de mejores políticas y así lograr mejorías en la calidad del sistema educativo colombiano.

El ministerio, las secretarías, los educadores, los planteles, los padres de familia y la comunidad es urgente que aboquen el análisis de las situaciones de acoso escolar y de violencia dentro de los centros de enseñanza, porque si esto es considerado  por el 41,5%  de los hogares como factor de riesgo para el abandono del estudio, equivale a decir que, o se ha fallado o no se ha hecho nada o todo debe volverse a  revisar.

Hay que hacer uso de la normatividad, de la denuncia y buscar que se apliquen las leyes contra estas acciones de estigmatización, abuso y violencia entre la comunidad educativa para las cuales debe haber tolerancia cero.

Algo igualmente preocupante es que  la forma de enseñar y de evaluar los profesores, sean mencionadas  por el 31,3% de los hogares como posibles generadores de deserción. Algo falla allí y es indispensable que el sistema sea reiniciado, revaluado o cambiado.

Docentes, colegios y el Ministerio de Educación tienen que entender que la forma de dictar clase es urgente ajustarla a estos tiempos. Que no debe ser rígida. Que la innovación es fundamental. Que los niños, adolescentes y jóvenes esperan siempre la novedad y no el acartonamiento. 

Se trata de una campanada  a la que se le tiene que atender, porque aunque los maestros crean que lo están haciendo bien, tampoco se les puede olvidar que la educación no es rígida, puesto que al ser inherente al ser, evoluciona, y  por lo tanto el método hay que flexibilizarlo y hacerlo concordante con estos tiempos de los avances informáticos y de la llegada de la Inteligencia Artificial.

Y para los colegios y escuelas un grupo de padres, equivalente al 24,1% de los hogares, les envió el mensaje sobre el hecho de que el proceso de aprendizaje no tiene un suficiente acompañamiento.

Esto se interpreta desde el punto de vista del cúmulo de tareas y ejercicios que los alumnos llevan a casa, en donde prácticamente los papás y otros adultos tienen que asumir el papel de ayudarlos.

La conclusión que surge indica que las debilidades del sistema educativo en básica primaria y secundaria lo está socavando, razón por la cual es razonable actuar con urgencia en acciones en materia  de calidad, pertinencia, acceso, permanencia y financiación.

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