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Editorial
Seguridad en el centro
Hay que acelerar las acciones para lograr las detenciones de la mayor cantidad de integrantes de la banda que tiene una alta responsabilidad en la ola de inseguridad en los barrios del centro de la capital de Norte de Santander.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 29 de Septiembre de 2023

Saúl, que es el terror del centro de Cúcuta, es un joven pero con un prontuario criminal labrado primero en la banda del Tren de Aragua y luego en su organización delincuencial de Los Ak-47.

A sus 29 años acumula por lo menos 50 homicidios, una masacre, ataques con granadas contra establecimientos comerciales para obligarlos a pagar las extorsiones, aparte de ser uno de los capos del microtráfico en Cúcuta.

La detención de Jhoswar Saúl Hernández en tierras venezolanas, de donde es oriundo, se supone que debe transformarse en un fuerte golpe contra la organización, porque, además, fue capturado el segundo al mando conocido como Luis Colmenares.

A simple vista se aprecia que la estructura criminal debió haber quedado afectada en su parte organizativa y de manejo del negocio del narcomenudeo, de las extorsiones y los homicidios.

Para que esto se refleje en un verdadero alivio para la comunidad cucuteña, la Policía, la Dijín y la Fiscalía tienen que emprender operativos en el área de influencia de Los Ak-47, con el fin de cortarles sus contactos, desbaratarles las redes de distribución y aislar a quienes ejecutan las acciones cobro de vacunas y de sicariato.

Copar esos espacios por parte de las autoridades es fundamental para prevenir que los enemigos de Saúl, al advertir la debilidad en que ha quedado la banda intenten apoderarse del negocio y seguir generando zozobra en el corazón de la ciudad.

Debe hacerse una acción interinstitucional, la policiaca y judicial para el desvertebramiento y desmantelamiento de la organización criminal, y la de características de bienestar social, de salubridad y de prevención contra la drogadicción producto de la extendida y masiva venta de estupefacientes que a esa red delincuencial le estaría generando al menos 20 millones de pesos diarios.

Hay que acelerar las acciones para lograr las detenciones de la mayor cantidad de integrantes de la banda que tiene una alta responsabilidad en la ola de inseguridad en los barrios del centro de la capital de Norte de Santander, antes de que se reagrupen o al salir en desbandada vayan a formar parte de otras estructuras criminales.

También es urgente definir qué irá a suceder con Saúl y sus deudas con la justicia colombiana por los delitos que en su contra le son señalados en las actuaciones cometidas en Cúcuta, puesto que debemos recordar que es venezolano y fueron las autoridades del vecino país quienes lo detuvieron.

Una de las rutas para que se logre que pague, es que el procedimiento sea definido con la Interpol que precisamente había emitido la circular azul que sirve para conocer información de una persona, localizarla o conocer su relación con actividades criminales.

Este trámite jurídico hay que profundizarlo con el propósito de que la impunidad no tenga cabida para alguien que a los 27 años de edad ya aparezca en el cartel de los homicidas más buscados.

Y como componente positivo, se advierte que el tener contacto directo entre policías e instituciones judiciales a ambos lados de la frontera colombo-venezolana arroja resultados positivos como este, producto de la colaboración y coordinación entre la Policía Metropolitana de Cúcuta y el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).


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