Hallar empleados, reto de los empresarios textileros, dice el titular de La Opinión, en su página económica.
¿De verdad? En una región con un galopante desempleo y una informalidad que también se encuentra en altos niveles, que ocurran situaciones como estas, llaman a hacer una reflexión desde el punto de vista de la formación de esta mano de obra.
El informe insiste en que en el departamento hay una marcada escasez de mano de obra en el rubro de la confección de prendas de vestir, lo cual implica que se deben emprender acciones para fortalecer ese campo.
Ofrecerles la posibilidad de acceder a planes de capacitación a las personas que buscan empleo, para que se reconviertan y vayan hacia otro campo, es una opción a definir para que la región que tiene un creciente sector confeccionista, ayude a bajar los índices de desempleo que tanta falta hace para mejorar las condiciones de diversas comunidades.
Que cosas como estas ocurran, sin duda deben llamar a la reflexión: hay poca mano de obra y talleres satélites. “No hay talleres y personas capacitadas suficientes”, se le oyó a un empresario de Pamplona. Siempre para esta fecha, la mano de obra se complica y es muy difícil conseguir trabajadores.
Deberían las alcaldías, en sus planes para impulsar la creación de puestos de trabajo, tener muy presente lo que afirman los empresarios para que en casos específicos como el de los confeccionistas, dirijan programas para darle motivación en materia de personal capacitado y de apoyo a microempresarios para el montaje de pequeños talleres que trabajen con empresarios que necesitan atender los requerimientos de los clientes en la región o en el país.
Esto sería una buena opción para elevar la posibilidad de acierto y de reflejo positivo en esa clase de acciones dirigidas desde las administraciones locales a ayudar a desescalar los índices de desocupación, atacando puntos concretos como los señalados.
Y para hacerlo más potente, es indispensable que esa labor tenga el respaldo de instituciones educativas especializadas como el ISER de Pamplona y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).
Si en la ‘Ciudad Mitrada’ hoy existe ese déficit de personal calificado en el manejo de máquinas y elaboración de trajes, bluyines o para las tareas de finalización de prendas, entre otros, lo obvio es que el ISER, en coordinación con la Cámara de Comercio y la Alcaldía abriera las aulas a cursos de esa naturaleza.
El Sena también debería hacer lo mismo, máxime que dentro de sus programas hay algunos que se relacionan con el manejo de máquinas especiales en el campo de las confecciones y sería un paso en la dirección correcta a ayudar a reducir empleo y a mejorar las capacidades de esta clase de mano de obra.
Ahí tiene el Estado una opción real para ayudarle a la ciudad a mermar un poco este problema estructural y a formar personas que a futuro y con el respaldo financiero pudieran dar el salto a convertirse en pequeños empresarios de un sector que da muestras de buen comportamiento.
Lo anterior nos indica que las soluciones a veces están ahí al alcance de la mano y que lo único que se debe hacer es atender la inquietud del sector privado y desde la órbita gubernamental ayudarle a que cuente con el recurso humano preparado e idóneo, que incluso ayudará a mejorar la competitividad y productividad.