Comentaron que en Arauca podría haberse producido la trashumancia fronteriza o el trasteo de votantes desde tierras venezolanas para que participen en el departamento colombiano en las elecciones del próximo 29 de octubre y de inmediato saltó la alerta para detectar si hubo un fenómeno masivo de esa naturaleza durante la inscripción de cédulas.
En ese sentido, de inmediato salió a relucir el nombre de Norte de Santander como otro lugar del país altamente sensible a la ocurrencia de esta maniobra para intentar torcer los resultados en favor de determinadas candidaturas.
Y también se hicieron advertencias de que algo parecido se haya dado en La Guajira y Amazonas, razón por la cual se espera una revisión a fondo de las cédulas que fueron registradas, con el fin de analizar si hubo movimientos que causen extrañeza en las localidades colombianas fronterizas con países vecinos.
Aunque todavía estamos ante una solicitud a la Comisión Nacional de Seguimiento Electoral para que se haga una estricta revisión de las inscripciones en los puestos de votación fronterizos, lo cierto es que esa lupa podría posarse sobre Cúcuta, Villa del Rosario y Puerto Santander, en razón a su posición geográfica.
Resultaría incluso muy importante que se aceptara lo planteado por la Misión de Observación Electoral (MOE) de apoyar con un análisis independiente de trashumancia electoral sobre estos puestos de frontera, para que se tengan mayores datos y mejores puntos de vista y análisis, en caso de concretarse los hechos de este fenómeno, en el caso de nuestro departamento.
Las elecciones son la expresión máxima del pueblo que sin ninguna clase de constreñimiento acude a las urnas para elegir a quienes estarán al frente del poder local - en este caso específico-.
Luego todo lo que se haga por darle claridad a lo sucedido en las inscripciones de cédulas es importante, conociendo de todas maneras que en estas zonas siempre está latente la trashumancia transfronteriza. No debe de haber contemplación en la anulación de la inscripción de cédulas que tengan ese tufillo.
Además, sería bueno que antes de que se conozcan los resultados de ese examen, los candidatos rechacen ese fenómeno y públicamente digan que no lo respaldan estando dispuestos a responder ante las autoridades en la eventualidad que los datos que se recojan demuestren lo contrario.
Lo peor, es que todo apunta a que la situación es muy delicada como lo admitió el propio Gobierno Nacional. “Hay unas denuncias complejas. Se presentó un informe interesante de inscripciones atípicas, tenemos que revisarlo”, según lo dicho por el ministro del Interior, Luis Fernando Velasco.
Ese trasteo de votos es una forma de ‘infectar’ las elecciones, bien sea porque contratistas y empleados son obligados a presentar listas de potencia-les votantes que por hacerles el favor se cambian de puesto de votación o porque pagando traen electores con cédula colombiana que residen al otro lado del río Táchira, aunque este fenómeno podría llegar a ser normal en apariencias.
De ratificarse la ocurrencia de este hecho ilegal, es indudable que vuelve a ponerse en la palestra la urgencia de una reforma electoral que le cierre camino o dificulte y sea más estricto en aplicar sanciones contra todas estas prácticas que afectan el libre derecho del voto. Sin embargo, recordemos que diversos intentos han resultado fallidos, mientras que el país pide a gritos la modernización y blindaje del sistema electoral colombiano.