Ser deportista pareciera ser fácil, tal vez de manera recreativa lo es, porque no se tiene un compromiso real más allá que el de hacer un poco de ejercicio.
Sin embargo, para llegar a ser un atleta de alto rendimiento, y más profesional en un deporte que a futuro le aporte un valor económico, una sostenibilidad y estabilidad para una mejor calidad de vida se necesita mucha disciplina, pasión y vocación.
Oddua Alejandro Lizarazo Velázquez, de 22 años, un boxeador de ascendencia colombiana, de abuelos nortesantandereanos, nació en Puerto Cruz (Venezuela).
Su carrera boxística la comenzó precisamente en su país natal, de manera un tanto fortuita. Cuando era niño, buscaba el cupo en escuelas de talento deportivo en Venezuela en diferentes disciplinas, fútbol, atletismo, pesas y boxeo.
Cuenta Alejandro que no le gustaba correr ni levantar pesas, y el boxeo, a pesar de que le daba miedo, quería aprender a golpear, pero a la vez seguía dudando.
No obstante, a medida que se fue adentrando en el deporte de las narices chatas fue descubriendo que tenía talento y así fue como empezó a los ocho años, apenas despuntando su niñez.
En aquella etapa se pensaría que era para jugar con sus compañeros de colegio, pero Alejandro sabía que lo suyo era el boxeo y sin dar más rodeos lo tomó como su estilo de vida, el cual practica hoy en paralelo a su trabajo como empleado en una ferretería, en Cúcuta.
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Migrar buscando un sueño
Con el correr de los años y debido a la situación política, económica y social de Venezuela, emigró hacia la capital nortesantandereana en 2016, en busca de nuevas oportunidades, y está radicado desde hace nueve años.
En ‘La Perla del Norte’ buscó continuar con su carrera de boxeador y durante un largo periodo, entrenó con la Liga nortesantandereana de boxeo, representando al departamento en eventos nacionales, incluyendo los Juegos Nacionales del Eje Cafetero, 2023.
En las justas nacionales más importantes de Colombia no logró hacerse a una medalla, pero Lizarazo consideró que no pudo ganar, “pero fue una gran experiencia enriquecedora en esos Juegos Nacionales”.
Asimismo recuerda que un año antes de competir por Norte de Santander, en Venezuela había obtenido la medalla de plata en la categoría del peso ligero en unos nacionales aprovechando su doble nacionalidad.
Cuenta que después de su participación en los Juegos del Eje Cafetero tuvo que hacer una pausa obligatoria en sus entrenamientos por un tiempo para trabajar y estabilizarse.
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Luego de finalizar el proceso deportivo como aficionado se encaminó hacia el campo profesional y para ello se buscó un apelativo para darse a conocer como Alejandro ‘el Trueno’ Lizarazo.
“Después de los Juegos Nacionales competí en otro campeonato donde me fue mejor, pero ya quería apuntar a algo más. No me quería conformar solo con el boxeo aficionado.
Quería lanzarme al ámbito del boxeo del profesional, como tal”, afirma el pugilista de ascendencia colombiana.
Entonces fue cuando conoció al entrenador Joan González. “Él nos tenía puesto el ojo por las peleas aficionadas, pero con la idea de impulsarnos hacia el profesionalismo”, comenta Lizarazo.
Su debut profesional tuvo lugar en Pamplona a principios de 2024. Logrando una victoria por nocaut técnico.
Actualmente, el pegador colombiano suma cuatro peleas profesionales, tres ganadas por la vía rápida del nocaut y otra por decisión unánime.
Asimismo, su primera salida internacional fue a Curazao, donde se impuso por nocaut, tumbándole el invicto a Oddua Alejandro Lizarazo Velásquez con 22 años aspira en un futuro en convertirse en campeón mundial de boxeo.
“Me siento con las ganas de lograr lo que me suelo proponer. Llevo tanto tiempo en esto”, Alejandro Lizarazo, boxeador.
Asimismo, su primera salida internacional fue a Curazao, donde se impuso por nocaut, tumbándole el invicto a un boxeador dominicano que tenía un récord de cinco peleas ganadas, cuatro por la vía rápida, y ahí va, paso a paso abriéndose camino.