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La libertad de cátedra ¿es relativa?
El segundo paso es más grave; porque se censura a los pensadores, ideólogos, profesores y a la temática del día.
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Jueves, 5 de Febrero de 2026

Pareciera inverosímil, pero en la academia norteamericana y en la europea la Cátedra Libre es un valor fundamental por la que lucha y defiende la asociación de profesores universitarios (AAUP) buscando libertad y justicia.

Paradójicamente hoy está amenazada con el pretexto del cambio climático y vacunas contra las pandemias, frenando el conocimiento en el primer paso del mal llamado desarrollo humanitario cerrando escuelas, liceos, colegios y universidades.

El segundo paso es más grave; porque se censura a los pensadores, ideólogos, profesores y a la temática del día.

La semana pasada la Universidad Texas A&M que matricula cincuenta mil estudiantes, ordenó a sus profesores eliminar la lectura de las obras de Platón, dentro de su política de control curricular, por considerar peligrosos ideológicamente sus contenidos de “raza y género”, lo cual originó la denuncia de Pierre Reynaud, un profesor de filosofía quien solicitó a las universidades francesas rechazar tal iniciativa norteamericana.

Lo risible es la argumentación de la academia, que con la censura solo están protegiendo a los estudiantes de una ideología, relacionada al sexo, al género y a los deseos.

PEN-America, que es una asociación que promueve la libertad de expresión, la literatura y los derechos humanos en estados unidos ha registrado 10.046 operaciones de prohibición escolar entre 2023-24 relativos a 4.231 títulos diferentes, 6.870 entre 2024 y 25 en 23 estados como Florida, Texas y Arkansas, asunto que Donald Trump en su simplismo y brusquedad viene utilizando socarronamente.

Otro docente Martin Peterson fue advertido de abandonar la enseñanza de sus módulos sobre Platón en su curso de introducción a la filosofía, referidos a raza y género.

El Rector Mark Welsh de la misma universidad a finales del año pasado fue obligado a renunciar por no despedir de la Universidad a una Docente que incluyó en el diseño curricular de su catedra, el tema de transgénero, contrario a la perspectiva de Donald Trump.

Pero la realidad es que la libertad de catedra en las universidades debe ser un imperativo, ellas existen para involucrar a los estudiantes en sus indagaciones, incitándolos metodológicamente a dudar de todo.

Por ello a mí me encanta el mandato de Ortega y Gasset de “colocar a los estudiantes a pensar en contra”, desconfiando en las verdades heredadas y no dejarse masificar y manipular. Dudando es la mejor forma de llegar a ser libre.

Rememoro el año 1972 cuando me vinculó un Rector conservador y amigo a la UFPS como docente de medio tiempo (TPA) en la Facultad de Administración de empresas, a la asignatura de Humanidades.

Asumí la cátedra con el libro de moda del ideólogo Herbert Marcuse; “El Hombre Unidimensional” de toque critico marxista. Entonces la iglesia católica que tenía mucho poder, a través del obispo de la diócesis quien presidía el consejo superior manejando las becas estudiantiles, con esa presión  le exigió al Rector me requiriera para cambiar ese texto de estudio. Requerido que fui, preferí renunciar y de paso al sueño de pensionarme algún día en la UFPS.  

Adenda: “En educación y en ciencia, nos toca hacer como los alcohólicos anónimos. Pararnos y declarar en voz alta que tenemos un problema. Moisés Waserman.


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