Tras una compleja operación humanitaria en un territorio con problemas de seguridad ubicado a cinco horas de Villavicencio (Meta), la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas recuperó los restos óseos de al menos 11 víctimas del conflicto armado ocultas bajo tierra por más de dos décadas.
El hallazgo, que marca el inicio de las acciones en campo del año 2026 para la institución, reveló la magnitud de las desapariciones forzadas en esta región del país. Luz Janeth Forero Martínez, directora general de la entidad, explicó que "lo importante de este hallazgo es que estamos hablando de 11 cuerpos encontrados en una fosa a campo abierto".
La funcionaria señaló que, de acuerdo con el histórico de labores, "prácticamente es la fosa más grande encontrada en el departamento del Meta en lo que lleva trabajando la Unidad de Búsqueda en este territorio".
Los primeros indicios de la investigación humanitaria apuntan a que las víctimas fueron sepultadas bajo tierra entre los años 2004 y 2005. Frente a esta línea de tiempo, Forero precisó que la evidencia indica que "son probablemente cuerpos que fueron inhumados en esta fosa a campo abierto hace 20 años".
Para precisar las coordenadas exactas de las inhumaciones, el equipo interdisciplinario realizó múltiples visitas previas a la zona, logrando identificar hundimientos y señales anormales en el terreno. Adriana Mercedes Pestana, coordinadora de la Regional Oriente, indicó que la incursión demandó una evaluación milimétrica de los riesgos asociados a la seguridad de los profesionales y de los propios habitantes, dada la compleja alteración del orden público que domina el área.
Durante los diez días que duró la etapa de prospección en el mes de enero, la agreste topografía se convirtió en el principal obstáculo. La antropóloga forense Luisa Ruge Velasco detalló que la geografía impuso grandes desafíos, haciendo imperativa la coordinación simultánea de áreas como antropología, topografía, geofísica y criminalística para lograr el despeje del hallazgo y el reconocimiento técnico de las estructuras óseas.
Sobre el balance de las exhumaciones, el antropólogo Juan Camilo Patiño confirmó que se extrajeron por lo menos once individuos completos, pero advirtió que en el terreno también se hallaron estructuras óseas aisladas. El experto explicó que estos restos fragmentados deberán ser analizados en los laboratorios del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses para determinar si el número final de víctimas mortales aumenta.
Este monumental esfuerzo técnico dependió en gran medida del respaldo civil, un factor que la directora Forero reconoció al afirmar que el trabajo "no fuera posible sin también el acompañamiento de las comunidades", revelando que los propios habitantes ayudaron a los investigadores a ingresar y los blindaron "como en un espacio humanitario para hacer estas recuperaciones".
El rescate de estos restos alivia años de incertidumbre para las familias buscadoras y oxigena las investigaciones con hipótesis claras bajo enfoques estrictamente confidenciales y extrajudiciales. Forero concluyó que desenterrar a estas víctimas representa "una luz de esperanza de que muchos de esos más de 135.000 desaparecidos que está buscando la Unidad de Búsqueda en Colombia pueden ser encontrados".
Con el objetivo de multiplicar estos hallazgos, la institución hizo un llamado contundente a la ciudadanía para que entregue información sobre la ubicación de cementerios clandestinos o fosas a campo abierto, garantizando la preservación de la identidad de los informantes. Para ello, la Unidad habilitó la línea celular 3162819857 y dispuso atención presencial en su oficina de Villavicencio, ubicada en el piso 17 del edificio Parque Santander (calle 38 #32-41), con la promesa de manejar cada testimonio bajo reserva absoluta.
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