Al terminar las cuatro sesiones de la audiencia única de aporte a la verdad, con las que busca su ingreso a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), el excomandante paramilitar Salvatore Mancuso deberá ampliar buena parte de la información que aportó y entregar datos concretos como nombres, hechos y pruebas relacionadas con las prácticas criminales que cometieron las Autodefensas en departamentos como Norte de Santander.
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Así se lo exigieron los magistrados que presidieron la diligencia, tras recordarle que tendrá un plazo de 30 días hábiles para cumplir con este compromiso y otros que se exigen como condición para acreditar su ingreso a la justicia especial.
En la lista de datos que deberá entregar el exjefe del Bloque Catatumbo, este tendrá que incluir los nombres de los militares venezolanos que, según dijo en una de las audiencias, estuvieron vinculados con la desaparición de cadáveres en la frontera entre Colombia y Venezuela.
Como lo contó La Opinión, en uno de los relatos entregados a la JEP, Mancuso aseguró que al menos 200 cuerpos de víctimas fueron dejados en territorio vecino o arrojados al río para que terminaran en Venezuela y que para estos traslados hubo una coordinación previa con la Fuerza Pública y militares de Venezuela, aunque sostuvo que no recordaba con exactitud los nombres de quienes participaron en estas acciones.
“En Venezuela se coordinó con unos militares, no tengo los nombres, pero allá hay cementerios con más de 200 personas en San Cristóbal, Ureña, San Antonio, la Fría y Boca de Grita. Otros fueron arrojados al río y también aparecieron en Venezuela”, les dijo Mancuso a los magistrados.
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La JEP también le pide al excomandante de las AUC que, “a partir de los organigramas sobre las unidades militares de la Brigada XV”, entregue información novedosa sobre quiénes estuvieron vinculados con operaciones conjuntas en la región del Catatumbo.
En diferentes momentos de la audiencia, Salvatore Mancuso mencionó que el ingreso de los paramilitares a Norte de Santander se dio con la plena coordinación y apoyo del Ejército.
“Se habló con el general Mario Fernando Roa Cuervo, con él se planificó, le dijimos que necesitábamos el apoyo de la tropa y él dijo que coordinaba todo. En la zona se habló con el coronel Matamoros, sobre el terreno con el comandante del Batallón Saraguro, el mayor Mauricio Llorente y con él se organiza el ingreso”, contó.
Allí también recordó que varias de las masacres cometidas por los paras en Tibú contaron con la coordinación de la Fuerza Pública. “En todas estas acciones hubo coordinación tanto con Policía como Ejército. Los pobladores pueden dar fe que convivíamos”, dijo.