En un recorrido que periodistas de La Opinión hicieron por la ciudad ninguna comuna se salva de los huecos, pero si habría que escoger las dos más críticas esas serían las ciudadelas de Juan Atalaya y La Libertad, donde las calles presentan un paisaje desastroso e imposible para el tránsito vehicular.
Estas condiciones no solo tienen frenada la movilidad de Cúcuta, sino que representan pérdidas incalculables para el parque automotor, en especial en su parte mecánica, por los daños que sufren en las suspensiones y sistemas de rodamiento.
Alirio Casas, un taxista propietario de un Chevrolet Spark, modelo 2020, le aseguró a La Opinión que transitar por las calles de Cúcuta, tal como lucen en estos momentos, “es un verdadero suicidio, pero no solo peligroso para la vida de los conductores, sino para la vida útil del vehículo”.
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En esto último, Casas aseguró que la situación se agudiza cuando llueve, porque los huecos se llenan de agua y es muy difícil predecir en dónde se encuentra una zanja. “Por estas condiciones la semana pasada caí en un verdadero cráter y ello me costó 1.200.000 pesos porque se me dañó la suspensión del carro”.
En la actual administración se han reparado cerca de 74 kilómetros con el programa La Ruta del Asfalto, pero el ingeniero de Vías y Transporte Alberto Acuña Cordero aseguró a La Opinión que faltaría por reparar unos 1.000 kilómetros de vías, lo que equivale a ir y volver de Cúcuta a Pereira.
El líder comunal Alfonso Parra calificó el estado de la malla vial de su sector San Martín como la ‘Ruta del nefasto’. Recorrer las calles de esta zona en el oriente de la ciudad es un verdadero martirio, ya que hay calles que tienen más de cien huecos. Por allí está proyectado este año la Ruta del Asfalto, pero hasta ayer no se veía presencia de obreros.