A poco más de un mes de la primera vuelta presidencial, la campaña por convertirse en el sucesor de Iván Duque empieza a ponerse más intensa y las estrategias electorales se hacen mucho más evidentes, con el fin de asegurar el apoyo del electorado.
Este es el caso del candidato del Pacto Histórico, Gustavo Petro, quien decidió salirle al paso a aquellos que aseguran que en un eventual gobierno suyo los más ricos del país podrían enfrentarse a la expropiación de sus bienes, como sucedió en Venezuela, y ante un notario dejó constancia de que una situación así no ocurrirá si es elegido presidente de los colombianos.
“Ante esta campaña del miedo, me veo en la obligación de hacer este compromiso con el conjunto de la sociedad colombiana. Con contundencia afirmo que mi propuesta de transformación para este país no se fundamenta ni incluye ningún tipo de expropiación. No expropiaré. No voy a expropiar nada ni a nadie”, sentenció Petro, tras firmar un documento en el que dejó expreso ese compromiso, ante la Notaría 17 de Bogotá.
Acompañado por su fórmula vicepresidencial, Francia Márquez, el también senador de la Colombia Humana insistió en que hay quienes intentan sembrar dudas sobre sus propuestas y que gracias a eso es que se han inventado la sombra de una supuesta expropiación “para espantar incautos”.
“Nada más alejado de la realidad. En nuestra propuesta nunca ha estado la posibilidad de afectar la propiedad privada de nadie. Lo que queremos es darles a las colombianas y colombianos las condiciones para generar riqueza a partir del trabajo y el saber”, sostuvo el candidato.
El registro juramentado de su promesa encendió de inmediato el debate sobre el verdadero sentido de este acto y recordó episodios similares en anteriores campañas presidenciales, como cuando el entonces candidato Juan Manuel Santos prometió que no subiría las tarifas de los impuestos y dijo que podría firmar en piedra o en mármol que eso no sucedería en un gobierno suyo.
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Hace cuatro años, siendo también candidato presidencial, y como si se tratara de los 10 mandamientos, el mismo Petro dejó constancia en dos placas de mármol de sus promesas de campaña, luego de que el partido Alianza Verde decidiera adherir a su proyecto para la segunda vuelta.
En las elecciones locales y regionales de 2011, el aspirante a la Alcaldía de Cúcuta, Donamaris Ramírez París, formalizó ante una notaría de la ciudad sus promesas electorales, entre ellas la construcción de las 20.000 viviendas gratis, asegurando que lo hacía como una forma de darles a los electores las pruebas que necesitaran para proceder con una eventual revocatoria, en caso de incumplir lo que propuso en campaña.
En 2015, también en Norte de Santander, un candidato a la Asamblea prometió que de ser elegido donaría el 50% de su sueldo para los más necesitados y para darle validez y peso a su compromiso, lo autenticó ante una notaría.
Más populismo que valor legal
La decisión de Petro de suscribir ante una notaría el compromiso de no expropiar las riquezas y bienes de sus propietarios, si es elegido presidente, fue considerada por muchos como un acto populista, en medio de la controversia en que quedó envuelta la campaña del Pacto Histórico por la visita del hermano del candidato presidencial a la cárcel La Picota, para una reunión con condenados por corrupción, y su propuesta de “perdón social”.