Un contrato suscrito en 2016, cuando apenas empezaba su administración, y cuyo objeto era fomentar entre las víctimas del conflicto armado la creación de proyectos productivos sostenibles, terminó por apartar del sector público al exalcalde de Pamplona (2016-2019), Ronald Mauricio Contreras.
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La Procuraduría General de la Nación confirmó no solo la destitución del exmandatario, sino que lo inhabilitó para el ejercicio de cargos públicos durante un periodo de ocho años, cinco meses y 15 días, por las presuntas irregularidades que rodearon dicho negocio jurídico.
Aunque inicialmente la Procuraduría Regional de Norte de Santander había fijado en 13 años la inhabilidad, la segunda instancia redujo el tiempo de la sanción, pero confirmó su responsabilidad en los tres cargos que le fueron formulados en su momento.
Según el Ministerio Público, el exalcalde pamplonés pasó por alto varios errores que se cometieron durante la suscripción del convenio que tenía como objeto, “aunar esfuerzos entre el municipio de Pamplona y la Corporación Vida & Progreso para promover en las víctimas del conflicto armado interno la generación de negocios productivos sostenibles como vehículo de construcción de paz y sana convivencia”.
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“El disciplinable permitió que se materializaran inconsistencias por cerca de $140 millones en materia presupuestal, algunas relacionadas con la calidad de los materiales y otras con el cumplimiento de algunas de sus funciones, lo que evidenció su desatención a la verificación del cumplimiento de los emprendimientos en la etapa postcontractual”, explicó el ente de control en un comunicado.
Las faltas en que habría incurrido Contreras fueron calificadas como “graves culposas y gravísima cometida a título de culpa grave”, en la medida que vulneró los principios de economía y responsabilidad, desconoció los de contratación estatal y descuidó el cumplimiento elemental de sus deberes.
La Sala Disciplinaria de Juzgamiento de Servidores de Elección Popular de la Procuraduría ratificó, igualmente, la sanción de nueve años de inhabilidad contra quien para la época de los hechos fungía como secretario General y de Gobierno de Pamplona, Jeiver Saith Acero Basto.
El contrato que puso contra las cuerdas a Contreras y no le permitió terminar su administración era por $164,9 millones, de los cuales $ 149,9 millones fueron aportados por la Alcaldía de Pamplona y los $15 millones restantes por la Corporación Vida y Progreso.
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Esta suma fue distribuida en nueve proyectos productivos que pasaron la convocatoria efectuada por la administración municipal y estaban dirigidos a fomentar la marroquinería, peluquería, las granjas Mamapacha y Avícola, finca San Miguel (dos vacas), despulpadora de frutas, confecciones de pijamas, una tostadora de café y la elaboración de productos de aseo.