Ante la creciente violación de las normas de tránsito por parte de los motociclistas, las autoridades de Ocaña decidieron endurecer las medidas para frenar estas conductas.
Una de las prácticas más rechazadas por la comunidad es la alteración de los sistemas de las motocicletas. Muchos jóvenes modifican pistones y resonadores para generar el llamado “pistoneo”, un ruido estridente que se ha convertido en una fuente constante de contaminación auditiva en distintos sectores de la ciudad.
Por eso, las autoridades anunciaron que los controles no solo se enfocarán en los conductores, sino también en los talleres mecánicos donde se realizan estas modificaciones. Los establecimientos que participen en estas prácticas se expondrán a multas, sanciones administrativas e incluso cierres.
Los vecinos aseguran que las motocicletas modificadas alteran la tranquilidad de los barrios, especialmente en horas de la noche.
El secretario de Movilidad y Tránsito, Enrique Noguera, aseguró que las autoridades tienen identificados a varios infractores que alteran las motos para producir sonidos similares a disparos.
A este problema se le suman las carreras ilegales o los llamados ‘piques’ callejeros, protagonizados principalmente por jóvenes que utilizan algunas calles como pistas improvisadas. Esta práctica representa un riesgo inminente para peatones y conductores.
“Tenemos información valiosa sobre los puntos álgidos y se hizo un ejercicio en la parte céntrica logrando inmovilizar siete motocicletas de algunos irresponsables que toman las calles como si fueran pistas excediendo los límites de velocidad”, indicó.
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Una vez los vehículos son llevados a los patios, los propietarios deben realizar un curso de tránsito, pagar la multa y corregir las modificaciones antes de poder reclamarlos.