Inicia una nueva vigencia y los afectados de la avalancha del año pasado en la vereda El Tarrita, comprensión rural del municipio de Ábrego, no han recibido una solución definitiva al problema habitacional.
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Los damnificados esperan la reubicación en fincas cercanas para continuar labores agrícolas y resarcir las pérdidas económicas registradas durante el desastre natural.
La vocera comunal, Luzary Jácome Rangel, censuró la lentitud de los procesos por parte del Estado y solicitó mayor celeridad para mejorar las condiciones de vida de los campesinos de la zona.
“Por ahora, renovar los contratos de arrendamientos, pero muchos habitantes desesperados han regresado a la zona y limpiado el lodo de sus casas para vivir. Se dedican al jornal, vender empanadas en la orilla de la carretera, como paleteros o vender gasolina para ganarse el pan de cada día”, reiteró.
Los 400 damnificados de las veredas El Molino, Puerto Rico, El Tarrita, Remolinos, Quebrada Paramillo y Brisas de El Tarra, esperan finiquitar los trámites para la adquisición de tres fincas cercanas y que no representan riesgo alguno para desarrollar proyectos agropecuarios. “Todo está en proceso y esperamos más agilidad para el desembolso de los recursos”, agregó.
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El campesino Sixto Guerrero señaló que el caserío El Tarrita se redujo a tres casas que son habitadas por aquellos que no tienen la posibilidad de cambiar su estilo de vida. Reconoce las ayudas primarias mercados y arriendos, pero quieren retornar.