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Judicial
Así se esclareció la masacre del pastor Lora y su familia en Aguachica
Una confusión mortal desató la masacre del pastor Lora y su familia en Aguachica. La orden de asesinato salió del Catatumbo.
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Laura Serrano
Miércoles, 26 de Marzo de 2025

La historia detrás de la masacre del pastor Marlon Lora, su esposa Yurlay Rincón y sus hijos Ángela Natalia y Santiago, ocurrida en Aguachica, Cesar, es una trama de sicarios y narcotráfico que terminó en una terrible confusión. Lo que debía ser un ajuste de cuentas entre mafiosos se convirtió en una tragedia que sacudió al país.

Según la investigación revelada por Noticias Caracol, todo comenzó con una deuda dentro del mundo del narcotráfico. Alias John Mechas, jefe del frente 33 de las disidencias de las Farc, en el Catatumbo, había ordenado asesinar a dos narcotraficantes, alias El Calvo y alias La Diabla, quienes supuestamente le robaron 5.000 millones de pesos provenientes de un cargamento de cocaína.

Para ejecutar el crimen, Mechas contrató a la banda de sicarios Los J, dirigida por alias J o Andrés, quien heredó una empresa criminal en Norte de Santander y la convirtió en una oficina de cobro al servicio del narcotráfico. Por el encargo, exigieron 150 millones de pesos.

El primer objetivo fue alias El Calvo, a quien asesinaron en una zona entre Magdalena y Bolívar. Luego, los sicarios dirigieron su atención hacia alias La Diabla, quien había viajado a Aguachica para asistir al velorio de su pareja.

El error fatal en el restaurante

La orden era clara: alias La Diabla debía ser identificada por tres características antes de ser ejecutada:

  • Viajaba en una camioneta Toyota blanca
  • Llevaba una blusa blanca y pantalón negro
  • Iba acompañada por un escolta

Las investigaciones dan cuenta que los sicarios reconstruyeron la ruta de La Diabla, desde la funeraria hasta el restaurante, el mismo lugar donde minutos antes había llegado la familia del pastor Lora. Allí, los sicarios, al perder de vista a alias La Diabla por unos segundos, confundieron a su escolta con el pastor y a su hija, Ángela Lora, con La Diabla, quien también vestía de blanco y negro.

Los sicarios abrieron fuego en el restaurante, matando al pastor Lora, su esposa y su hija en apenas unos segundos. Santiago, el hijo menor, murió horas después en un centro médico.

La reunión de los asesinos en Cúcuta

En la investigación revelada por el noticiero nacional, da cuenta que días después del crimen, la clave para descubrir la verdad surgió en Cúcuta. Un vecino, intrigado por el movimiento inusual en un apartamento, ubicado en una zona residencial de la ciudad, grabó un video y lo envió a la Policía. En la grabación se veía a varios hombres reunidos en actitud sospechosa.

actitud sospechosa

Al analizar las imágenes, los investigadores identificaron a alias Karen, una mujer relacionada con alias J o Andrés. A través de sus redes sociales, la Policía logró rastrear a los sicarios.

Las pistas fueron encajando:

  • Alias J había comprado las motocicletas usadas en la masacre a través de Facebook.
  • Se rastrearon cinco llamadas clave que conectaban a los sicarios con la escena del crimen.
  • Las motos fueron abandonadas a 5 km del casco urbano de Aguachica, lo que permitió seguir su ruta de escape.

Los sicarios, convencidos de que habían cumplido su misión, se reunieron a las afueras de Aguachica con su jefe. Sin embargo, la Policía ya estaba sobre su rastro.

capturados

La estrategia de desinformación para encubrir la verdad

Según la investigación de las autoridades, para evitar ser descubiertos, los asesinos difundieron una serie de falsas versiones en Aguachica porque querían desviar la atención de las autoridades y sembrar dudas sobre el pastor Lora y su familia.

Durante los primeros cinco días de la investigación circularon hasta 20 hipótesis distintas, dijo el investigador en entrevista al medio.

Y precisó quealgunos rumores afirmaban que el pastor tenía vínculos con alias El Calvo. Mientras que otros aseguraban que trabajaba para el narcotráfico”.

Sin embargo, las pruebas eran contundentes: el pastor y su familia fueron víctimas inocentes de un error en un ajuste de cuentas entre mafiosos.

El destino de alias La Diabla y la caída de la banda

Un mes después de la masacre, alias La Diabla fue asesinada en Medellín. Al sentirse en peligro, intentó refugiarse en otra banda criminal de esa ciudad, pero finalmente fue entregada a los sicarios que la buscaban.

Entretanto, la Policía y la Fiscalía cerraron el cerco sobre alias J o Andrés y su grupo. A través del rastreo de llamadas, transacciones bancarias y redes sociales, lograron capturar a los asesinos del pastor Lora y su familia en Cúcuta.


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