Norte de Santander, a raíz de la ola de inseguridad que registra, estrenó como secretario de Seguridad, al excomandante de la Policía en el departamento, el coronel retirado George Quintero, que recibió ese encargo por parte del gobernador William Villamizar. Precisamente, ese despacho fue creado por la Asamblea, en las últimas sesiones del año pasado.
Así como Cúcuta y el área metropolitana presentan severas complicaciones por el accionar de la delincuencia que pone en jaque la vida de las personas, en el departamento la situación no es la mejor, como lo confirman las mismas estadísticas oficiales.
El año pasado la región se caracterizó por el ‘disparo’ en la ocurrencia de los llamados delitos de alto impacto frente a 2022, como son el homicidio, el secuestro y la extorsión, así como el hurto a personas y las lesiones personales.
Así como en otras regiones del país, uno de los componentes que tuvo alta presencia en la campaña electoral y que obligó a los aspirantes a tenerlo presente, fue la pérdida de seguridad tanto en las calles como en el propio hogar, materializada en crímenes, secuestros y asaltos.
Esta tabla describe perfectamente el desalentador panorama de inseguridad por los ataques a la vida y a la libertad en Norte de Santander: Los homicidios en 2023 alcanzaron la cifra de 528, frente a los 480 de 2022; el año pasado ocurrieron 525 casos de extorsión, mientras en 2022 fueron 362 los hechos denunciados y en materia de secuestro en total ocurrieron 46 casos en 2023, frente a los 34 sucedidos en 2022.
Eso lógicamente llama a que las autoridades centren su atención para intentar contrarrestar esta delicada situación, que en esta parte de la frontera está también atada al conflicto armado, al narcotráfico y a la presencia de las bandas criminales.
Por lo tanto, contra ese caldo de cultivo hay que preparar fórmulas específicas y generales que ayuden a desbaratarlo y de esta manera elevar los índices de seguridad ciudadana que tanto se necesitan.
Pero igualmente hay que tener en la mira el hurto a personas y lesiones personales que fueron los delitos más reiterativos en el departamento con 5.375 y 2.232, respectivamente, y buscar disminuir el robo de motos que el año pasado llegó a 1.077 casos y 948 atracos al comercio.
En el primer consejo de seguridad que Villamizar Laguado presidió con los mandos militares y policiales se escucharon varios planes para enfrentar la problemática que agobia a los habitantes de buena parte de los 40 municipios del departamento.
Una de ellas es la instalación de cámaras de seguridad en varios puntos de las carreteras a Ocaña, el Catatumbo, Pamplona, Puerto Santander y Chinácota, entre otras.
Ahí lo importante es el centro que se instale para la recepción de las imágenes que se capten para hacerle un seguimiento en tiempo real y poder tener una reacción oportuna frente a hechos como los ataques a los vehículos de carga y de pasajeros, los casos de instalación de carros-bomba o artefactos y los ataques a patrullas.
Otra de las medidas previstas y que se espera tengan el éxito esperado por el bien de los nortesantandereanos, es la que tiene que ver con las recompensas por secuestros y extorsiones, con el fin de poder contar con informaciones que faciliten llegar a los autores materiales e intelectuales de los mismos.
La Secretaría de Seguridad genera, entonces, enorme expectativa. Sus resultados hay que medirlos en secuestros evitados, extorsiones no logradas y vidas salvadas, por efecto de una buena gestión con la Policía, el Ejército, la Fiscalía y la administración de justicia y la inversión que se haga en tecnología y equipos.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en https://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion