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Editorial
Otro ataque de Petro a los medios
Que el jefe de Estado mantenga esa actitud de confrontación frente a los medios de información y los periodistas, raya en los linderos constitucionales que defienden y protegen el derecho de informar y ser informados.
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La opinión
La Opinión
Miércoles, 29 de Enero de 2025

Al ambiente de guerra que impera en el Catatumbo con al menos 50 muertos y 49.000 desplazados debemos sumarle que el presidente Gustavo Petro en esta crisis humanitaria también ha enfilado, otra vez,  sus baterías de descalificaciones contra la prensa.

Desde la cuenta de X y en el discurso de la reunión del Gabinete del Catatumbo, en Ocaña, volvió a cuestionar a los comunicadores y a defender su criticada costumbre de utilizar dicha red social para tratar asuntos de gobierno y despacharse contra quienes considera sus detractores.

En instantes como estos en que la patria vive un momento tan difícil, resulta inoportuno atizar la de por sí caldeada polarización que nada  bueno le está dejando al país.

Que el jefe de Estado mantenga esa actitud de confrontación frente a los medios de información y los periodistas, raya en los linderos constitucionales que defienden y protegen el derecho de informar y ser informados.

A finales del año pasado, una encuesta de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) precisó que el 72% de más de 600 periodistas consultados precisó que  “sus principales agresores” son políticos y miembros del Gobierno nacional.

¿Qué indica eso? Que hay una clara molestia y animadversión en sectores gubernamentales con el trabajo de la prensa colombiana, entre ellos el propio presidente, quien ha sido señalado de utilizar expresiones estigmatizantes para demeritar la labor informativa.

A esto se suman las campañas de desprestigio que, igualmente, le ocasionan un grave daño a la libertad de expresión en Colombia, cuyo asedio es considerado como un indicio del debilitamiento de las bases democráticas.

Ha llegado a tales extremos, que en un momento la Flip advirtió que el presidente colombiano ataca y promueve una imagen negativa sobre la prensa, porque sus mensajes restan credibilidad al periodismo y abren la puerta a la criminalización de los medios.

Que un presidente no pierda la oportunidad lanzar su diatriba contra los medios informativos lo muestra como poco democrático, no afecto a cumplir los deberes constitucionales y con una alta dosis de animadversión hacia la labor de contrapoder, de fiscalización y veeduría de los medios de comunicación a su gobierno.

Si buscáramos una frase que fuera como una fotografía para señalar qué está haciendo el primer mandatario de los colombianos con su verbo encendido hacia los medios informativos, podríamos tomar esta de Jonathan Bock, director de la Flip: “no es el presidente Gustavo Petro quien debe decir qué es buen y mal periodismo”.

Desde aquí, donde nace Colombia, el llamado al presidente Gustavo Petro es a la sensatez, porque en momentos de tensión como los actuales con la violencia desbordada y una megacrisis humanitaria en el Catatumbo, no le hace nada bien al país que continúe en su posición de revanchismo con los medios informativos.

Inclusive, los persistentes ataques van en contravía de sus exhortaciones a la paz y la convivencia entre los colombianos, porque nadie comprende que llame a la concordia pero lo que habla y escribe no es concordante con la doctrina de hacer de Colombia una potencia mundial de la vida.


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