Una macondiana paradoja terminó envolviendo la sesión para elegir al protector de los derechos humanos y del interés público de la comunidad, donde el Concejo de Cúcuta violó el derecho a informar y ser informados que consagra la Constitución Política de Colombia.
Las acciones, con claros tintes de mordaza contra el cubrimiento del acto de elección de personero para el periodo 2024-2028, se constituyeron en una maniobra de obstrucción a la posibilidad de informar y al trabajo libre de los periodistas.
Tiene mucho que explicar la mesa directiva integrada por miembros de Todos por Cúcuta, del Centro Democrático y del Partido Conservador. ¿Qué querían que no se supiera de un proceso que es lógicamente público? o ¿cuál era el mensaje que querían enviarle a la prensa local?
La Opinión siempre ha tenido en su agenda periodística los hechos que ocurren en la corporación administrativa municipal y, tan es así, que si miran los archivos de hace cuatro años ahí están las informaciones de la igualmente tortuosa designación del actual personero.
Estuvimos también en el cubrimiento de la elección de los actuales directivos del cabildo cucuteño, que tiene sobre sí la polémica de una presunta violación al estatuto de oposición. Y fue ahí donde notamos que el pasillo reservado para la prensa, luego de la remodelación, tiene un pésimo sonido que no deja escuchar nada de lo ocurre en el recinto.
En esa ocasión, los concejales accedieron a que los periodistas estuvieran en el salón para hacer el cubrimiento. Lo mismo se pensó que ocurriría el miércoles 10 de enero de 2024, pero no. Todo cambió.
Los reporteros de este medio y de otros portales, resultaron siendo encerrados en un salón destinado a las barras, que tiene un gran ventanal, desde donde tampoco se oían bien las intervenciones e incluso desde allá se tuvieron que hacer piruetas para tratar de hacer las fotografías o grabar videos.
Y con el argumento de que como iba a producirse una votación secreta por parte de los 19 cabildantes para elegir al reemplazo de Karol Yesid Blanco en la Personería, la Policía entró a hacer parte de este cuadro de obstrucción al trabajo informativo.
Dos agentes fueron dispuestos por la mesa directiva para que ejercieran ‘vigilancia’ sobre los periodistas para que los flashes no fueran activados mientras los honorables votaban y cuando se pasó al reconteo, tampoco se permitió. ‘Que la orden la dé el presidente’, dijo uno de los uniformados. El presidente ni sus compañeros atendieron el pedido para que aflojara ese veto al libre derecho de informar.
No valieron las señas ni los mensajes ni las súplicas ni la intersección de otros munícipes para que no se les diera este tratamiento desobligante a los informadores, en medio de la elección del funcionario que, entre otras, tiene la misión de estar atento al cumplimiento de la Constitución, las leyes, los acuerdos las decisiones judiciales y los actos administrativos, promoviendo las acciones legales pertinentes.
No es con burlas. Ni enjaulando en un salón ni con pullas, como el Concejo de Cúcuta trate a la prensa local que está cumpliendo la misión de revelar ante la ciudadanía los intereses, las ‘jugaditas’ y los acontecimientos como el del caso concreto de elegir personero, el que está lleno de demandas, denuncias y tutelas.
Este episodio marca un mal precedente para la democracia local puesto que deja entrever animadversión contra la prensa, olvidando el Concejo que esas intentonas para dificultar la misión de llevarle información a la comunidad es propia de regímenes totalitaristas y enemigos de las libertades.
Para cerrar: por más murallas obstruccionistas que levanten, seguiremos informando.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion.