Los reportes de diversos sectores de la economía regional resultaron un tanto desalentadores en cuanto al comportamiento durante el año pasado.
La confianza descansa ahora en que 2024 arroje mejores comportamientos lográndose la recuperación de la confianza en la inversión y que la inflación empiece a aflojar para que la capacidad de compra de la población mejore y que también las tasas de interés sigan descendiendo para abaratar el crédito.
Treinta por ciento cayeron las ventas del renglón de la moda en Norte de Santander, es por ejemplo el balance desalentador de ese renglón, que al inicio tenía muy buenas expectativas y las plantas de producción arrancaron entusiastas, pero después de la mitad de marzo comenzaron a ver un declive en el comercio, por la situación de la economía del país.
A los productores de calzado en la capital del departamento tampoco les fue nada bien, puesto que las ventas sufrieron una caída del 40% en el año que acaba de terminar mientras que la productividad también tuvo una contracción del 50%.
Y de esa mala racha no se escaparon los peleteros, quienes advirtieron como en los pasados doce meses sus ventas se vinieron abajo en hasta el 30% y 35% o más, mientras que se resintieron porque los insumos registraron fuertes alzas que provocaron mayores descompensaciones en sus negocios.
Es decir, a estos tres importantes rubros del sector productivo regional les correspondió cruzar un oscuro pasadizo durante 2023, porque además tampoco se logró cumplir las expectativas en torno a la reapertura del intercambio comercial con Venezuela.
Para que las condiciones mejoren y los números igualmente suban, son fundamentales persistir en las participaciones en ferias internacionales, y el fortalecimiento de la diversificación de las exportaciones, sumado a aspectos como el mejoramiento de la seguridad y el respaldo gubernamental para sus planes de expansión.
Hablando de inseguridad, como lo han venido advirtiendo diversos gremios económicos de la región, ahora reapareció ese fantasma amenazante sobre los carboneros.
Ya los comerciantes e industriales del área metropolitana han advertido los riesgos que ese mal implica, especialmente por las extorsiones y secuestros de que son objeto por parte de bandas criminales y grupos armados ilegales.
A comienzos de este año, como ocurrió en septiembre de 2023, organizaciones delincuenciales han impedido la salida de la producción del carbón.
Según gremios de la región, la cadena de valor del carbón, la hulla y el coque es una de las principales actividades económicas del departamento, genera más 70.000 empleos entre directos e indirectos y parte del crecimiento de la región en los años 2021 y 2022 se dio gracias a esta industria.
Por lo tanto, la protección al sector carbonífero es una cuestión de primera línea por su importancia para la economía nortesantandereana, y encaja dentro de las esperanzas de la población para que la seguridad ciudadana mejore de manera sustancial.
Y aquí no debe obviarse el asunto de la ‘Paz Total’ en cuya mesa se encuentran grupos que hacen presencia en el departamento, razón por la cual hay que llevar estos casos en específico para ser tratados y lograr compromisos dentro de la necesaria suspensión de las hostilidades contra la población civil.
En medio de todo esto hay que confiar en que ojalá este 2024 sea el de un mejoramiento en la salud de nuestra economía regional para el bien de todos.
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