La Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió que en los últimos 50 años desapareció el 35 por ciento de los humedales del planeta, asunto que nos debe preocupar a todos por las consecuencias que acarreará.
Los humedales no solo son la principal fuente de agua para el consumo del ser humano, también funcionan como hábitat, ya que brindan refugio a una gran variedad de fauna acuática, terrestre y de aves.
Además, la biodiversidad de los humedales regula los procesos ecológicos esenciales para la vida, como lo son los ciclos hidrológicos y de carbono.
Cada 2 de febrero, el mundo conmemora el Día Mundial de los Humedales, una fecha que invita a reflexionar sobre la importancia de estos ecosistemas para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la regulación del ciclo del agua y la resiliencia frente al cambio climático.
Este año, la conmemoración pone el foco en el vínculo entre los humedales y los conocimientos tradicionales, reconociendo el papel fundamental de las comunidades locales en su conservación y uso sostenible.
Se estima que más de mil millones de personas en el mundo dependen directa o indirectamente de estos ecosistemas para su alimentación y sus medios de vida, de acuerdo con el organismo multilateral.
En este contexto, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) promueve la conservación y el uso sostenible de estos ecosistemas como parte de su mandato para erradicar el hambre y avanzar hacia sistemas agroalimentarios más sostenibles.
En el Día Mundial de los Humedales, la FAO reafirmó su compromiso con la protección de estos ecosistemas vitales y con el acompañamiento a las comunidades que, desde sus saberes y prácticas, han sido históricamente sus guardianas.
Proteger de la destrucción los humedales es cuidar el agua, la biodiversidad, la cultura y el futuro alimentario de las generaciones presentes y futuras.
Lo anterior tiene una inmensa trascendencia. Porque significa que una entidad de orden mundial le da el espaldarazo a los líderes medioambientales, a los indígenas y campesinos que desde los territorios luchan por la conservación de áreas protegidas como esas de la acción de los depredadores.
Y es que los humedales corren riesgos desde diversos frentes, entre los que se encuentran los de la contaminación, la urbanización descontrolada y sin planeación, la explotación de recursos y el mismo cambio climático.
Hay algo que muchos desconocen y es que al suprimir estas fuentes, el impacto puede resultar siendo de alta gravedad, como por ejemplo desatarse inundaciones o deslizamientos en zonas aledañas.
La conciencia medioambiental hay que cultivarla para no llevarnos amargas sorpresas en el futuro, puesto que si no hay un equilibrio y respeto con la naturaleza en el desarrollo de las actividades humanas, se podría estar dando paso hacia etapas muy delicadas y riesgosas.
Para el caso de Norte de Santander, en el departamento hay 438 humedales, de los cuales 35 se encuentran ubicados en el área metropolitana de Cúcuta.
Estos denominados nichos ecosistémicos resultan siendo de gran importancia para la región como territorios de vida.
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