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Editorial
La casa estudio de Petro
Él fue el elegido y como cabeza del poder Ejecutivo es quien tiene la obligación constitucional de dirigir las tareas de gobierno.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 7 de Febrero de 2025

El reality show en la Casa de Nariño  terminó rajando a la mayoría de participantes, obteniendo las peores notas el presidente Gustavo Petro quien en el consejo de ministros televisado mostró un liderazgo desteñido y venido a menos que lo hizo ver como un jefe carente de mando sobre su gabinete y con una gobernabilidad hecha añicos.

Utilizando un término muy de moda, las cámaras le mostraron al país a un presidente entrampado con su muy cuestionado y criticado  jefe de despacho de la Presidencia, Armando Benedetti, a quien defendió pese a las fisuras que su llegada ocasionó en el gabinete y las suspicacias que de nuevo rondan entre los colombianos sobre la obstinación de Petro de mantenerlo dentro de su gobierno, así como de darle excesivo poder a Laura Sarabia, su otra protegida, quien ahora ascendió a la Cancillería. 

La otra gran verdad que afloró de este desconcertante espectáculo es que en el gobierno del Pacto Histórico ha hecho agua la promesa de cambio puesto que a año y medio de concluir el mandato solamente se han cumplido 49 de los 195 compromisos asumidos con la ciudadanía.

¡Petro se rajó!, es la conclusión que surge al ver en este tiempo  un resultado equivalente al incumplimiento del 75% de los acuerdos establecidos con la ciudadanía por parte de los ministerios.

Él fue el elegido y como cabeza del  poder Ejecutivo es quien tiene la obligación constitucional de dirigir las tareas  de gobierno. Por eso sería recomendable que en esta recta final el presidente tuviera menos redes sociales y más acción y menos discursos y más gestión.

Resulta desastroso en Colombia que en un cuerpo consultivo diseñado para la toma de decisiones sobre las políticas públicas, el alto gobierno haga todo menos que planear y definir líneas de acción con el fin de sacar adelante el Plan Nacional de Desarrollo.

Está el caso de lo dicho en ese encuentro por la vicepresidenta Francia Márquez sobre la incontenible violencia en su natal Suárez (Cauca) que la llevó a reconocer que sus tías le dijeron que la situación estaba mejor en el gobierno pasado. Ni el presidente ni el ministro de Defensa le respondieron  trazando una salida a dicho conflicto.

Desesperanza y desconsuelo es el mensaje que este silencio les transmite a los habitantes de la mayoría de regiones colombianas igualmente martirizados por la inseguridad, puesto que lo primero que piensan es que si ni siquiera Petro le prestó atención a la vicepresidenta,  a  ellos tampoco los va a tener en cuenta.

 La incertidumbre y el desasosiego crecieron en el país luego de este experimento presidencial,  puesto que la sensación que transmitió la televisión fue la de todo menos que una reunión de gobierno puesto que el pueblo captó que más bien se trató de un sainete que dejó al desnudo las protuberantes fallas, errores y contradicciones del mandato petrista.

Con la salud enfrentando síntomas de paciente terminal y las complicaciones fiscales y de recursos económicos que frenan la inversión pública en los proyectos sociales de infraestructura, después del reality del martes de la noche, crece ahora la inquietud nacional sobre si con la forma en que se está gobernando al país podrán solucionarse estos problemas o los mismos adquirirán niveles inmanejables que sean dejados como herencia al próxima administración.

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