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Editorial
Frontera con vida propia
Norte de Santander debe convertirse en la despensa agrícola y comercial de Venezuela.
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La opinión
La Opinión
Martes, 20 de Febrero de 2024

En este crucial momento, la integración fronteriza colombo-venezolana se vislumbra como una oportunidad única para avanzar, respaldada por el interés político, la proximidad y unas relaciones diplomáticas más sólidas entre los gobiernos de Nicolás Maduro y Gustavo Petro.

Ir más allá del mero intercambio comercial y dar vida propia a la frontera se presenta como la clave para abordar problemas sociales, mejorar la seguridad y estabilizar la migración.

Potenciar la región podría conducir a un nuevo polo de desarrollo, beneficiando a dos países que se complementan mutuamente.

Para Norte de Santander, ser la sede de una cumbre binacional de gobernadores a lo largo de los 2.200 kilómetros de la frontera común es un paso adelante significativo, programado para después de Semana Santa.

En este encuentro crucial, es esencial que los ministerios de Defensa de ambos países revelen la política bilateral para enfrentar desafíos comunes como la guerrilla, el narcotráfico, el contrabando y las bandas del crimen transnacional. Es momento de pasar de diagnósticos excesivos a acciones contundentes contra las organizaciones armadas ilegales, sin cuartel y sin corrupción.

Desde La Opinión, ofrecemos nuestros buenos oficios para integrar a los empresarios de ambas naciones y diseñar una ruta que permita el restablecimiento con garantías de las transacciones mercantiles.

Norte de Santander debe convertirse en la despensa agrícola y comercial de Venezuela, y esta cumbre es la oportunidad para empezar a materializarlo.

El éxito anticipado de esta cumbre depende -también- de que los gobiernos de la Casa de Nariño y del palacio de Miraflores anuncien un cronograma y órdenes precisas para una campaña conjunta contra la inseguridad fronteriza.

Reconocemos que declaraciones y compromisos pasados quedaron en buenas intenciones. Por ello, estas cumbres bilaterales deben cambiar de dinámica, evitando convertirse en meras reuniones con documentos que se pierden en el tiempo mientras los problemas persisten.

En esta nueva etapa, es crucial superar aspectos prácticos y generar confianza entre la población fronteriza. Ahora se requieren acciones concretas para lograr una verdadera área binacional de desarrollo económico, inversión en industrialización e impulso tecnológico.

Alcanzar estas metas, en la nueva  nueva etapa de las relaciones, le permitirá a la gente de la frontera ver que en  Bogotá y Caracas sí hay voluntad porque todo cambie para mejorar en territorios como Norte de Santander-Táchira o Apure-Arauca, por ejemplo.

Es imperativo que las regiones, como Norte de Santander o La Guajira, asuman un papel activo, gestionando con firmeza para aprovechar la empatía entre los dos gobiernos.

Solo así podrán visualizar una mejor opción en esta fase crucial de su desarrollo, alejándose de ser simples espectadores del paso de la importación y exportación de carga por los puentes internacionales, y avanzando hacia un futuro de prosperidad compartida.

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