Como para que no sea fácil olvidar esta tragedia que afecta a Colombia, el número de suicidios en el país llegó a los 1.810 (como el año del grito de independencia), en el periodo enero-julio de 2023.
En el mundo la cifra no es menos dolorosa: 703.000 personas se quitan la vida tras varios intentos, lo que corresponde a una muerte cada 40 segundos, según la descripción de la Organización Panamericana de la Salud.
Antes de seguir es bueno detenernos en un dato del Instituto Nacional de Salud, según el cual en Colombia el año pasado se presentaron 37.359 intentos de suicidio, aspecto más preocupante y que sirve de comprobación de que el problema tiene síntomas muy alarmantes.
Este drama resurge porque en septiembre se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Suicidio.
En el país, según las estadísticas preliminares de Medicina Legal, en comparación con los primeros siete meses de 2022, se presenta un aumento de casos del 15,83 por ciento.
Al ahondar en esos cuadros, surgen aspectos preocupantes sobre la salud mental y la actitud suicida que salta a la vista en algunos segmentos de la población, teniendo en cuenta la edad.
Es doloroso que niños entre los 6 y 11 años se encuentren entre quienes deciden autoeliminarse, convirtiéndose los 12 hechos registrados en una alerta para que la infancia sea objeto de mayor atención psicosocial y afectiva.
Y la situación toma más ribetes de delicados al descubrir que 160 adolescentes de 12 a 17 años terminaron con su existencia, dejando una alerta prendida sobre el matoneo, la discriminación y el aislamiento social y familiar como probables factores, aparte de la depresión, entre otros.
Preocupa igualmente que la juventud, de 18 a 28 años, tenga una alta tasa suicida, al haber ocurrido 532 hechos entre enero-julio, según Medicina Legal.
Al hacer la sumatoria de la infancia, adolescencia y juventud, se detecta que más de una tercera parte de los 1.810 suicidios relacionados se concentraron entre los más jóvenes, asunto al que deben ponerle más cuidado las autoridades educativas y de salud, los padres de familia y la misma sociedad.
Las faltas de oportunidades, el no estudiar ni trabajar y los problemas económicos que en los últimos años se han agudizado, máxime desde la pandemia, son aspectos no descartables dentro de la incidencia de estos hechos.
Entre los 29 y 44 años la cantidad de suicidios reportados llegó a los 425, en tanto que de los 45 a 59 fue de 303, según se desprende de este cuadro que permite visualizar los grupos etarios (por edad) más sensibles.
En cuanto a Cúcuta, en la focalización del problema en las 32 capitales de departamento, Medicina Legal reporta que se encuentra en el quinto lugar con 31 suicidios, en el lapso analizado, junto con Cartagena, superadas por Bogotá (229), Medellín (129), Cali (66) e Ibagué (33).
Las autoridades mundiales de la salud han planteado con insistencia las actividades preventivas y la atención a la salud mental y el análisis y corrección de los demás hechos que tienen incidencia directa como son el económico y laboral, con el fin de ayudar a ir desactivando este riesgoso panorama en que las personas deciden ponerle fin a su vida por diversas razones, la mayoría de ellas corregibles si se actúa a tiempo y con el apoyo de especialistas y de la familia.
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