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Editorial
De luto
Es altamente simbólico el hecho de que Diógenes Quintero, oriundo de Hacarí, donde se desempeñó como personero,  haya partido a la eternidad muy cerca de su natal cuna hacaritense.
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La opinión
La Opinión
Jueves, 29 de Enero de 2026

Quince vidas se fueron en el avión siniestrado en la zona rural de La Playa de Belén, en el Catatumbo. ¡Paz en su tumba!, y a sus familias fortaleza en estos momentos de dolor.

Y la paz resultó afectada en este lamentable accidente en el que perdió la vida Diógenes Quintero, representante a la Cámara por la circunscripción de paz del Catatumbo.

Igualmente perdió la vida en la tragedia aérea que enluta al departamento Carlos Salcedo, uno de los candidatos que en las elecciones del 8 de marzo aspiraba a llegar a ocupar esa curul.

Bien valdría la pena que como una especie de catarsis por el dolor sufrido estas muertes no sean en vano y que en homenaje se busque propiciar la paz en el Catatumbo, tierra hoy martirizada por la cruenta guerra entre el Eln y la disidencia de las Farc.

Es altamente simbólico el hecho de que Diógenes Quintero, oriundo de Hacarí, donde se desempeñó como personero,  haya partido a la eternidad muy cerca de su natal cuna hacaritense.

Para que la muerte de este luchador por la paz no sea en vano hay que reclamarles a los grupos armados ilegales y al propio Gobierno nacional que decidan finalmente superar esta grave crisis de violencia en territorio catatumbero.

Se les ha venido insistiendo que dejen de lado sus vínculos y economnías con el narcotráfico, que suspendan definitivamente el reclutamiento forzado de menores de edad y que desescalen las hostilidades contra la población civil.

La comunidad está hastiada y adolorida por ese crudo enfrentamiento que no ha cesado, en una demostración de que poco o nada les importa la paz ni la tranquilidad ciudadana ni el respeto de los derechos humanos.

Hay que recordar que el congresista Diógenes Quintero llegó al Congreso de la República precisamente como producto del desarrollo del Acuerdo de Paz, en el que se contempló las curules especiales por ciertas regiones del país.

Sin embargo, la disidencia del frente 33 de las Farc en su momento decidió junto con otros integrantes de la antigua guerrilla desacatar lo pactado y seguir en la lucha armada, generando hoy situaciones delicadas como las que padecen el Catatumbo, el Cauca, Guaviare y otras zonas del país con influencia de los combatientes disidentes.

Que sea la ocasión, entonces, de atender las inquietudes de unas comunidades que hoy siguen bajo el yugo del fragor violento de quienes no quieren entender que ni la región ni el país merecen seguir en una situación de esta naturaleza sino que la opción real es buscar espacios alejados de las armas y del terrorismo.

Precisamente quedan para el recuerdo estas palabras del congresista Diógenes Quintero dichas el 30 de diciembre del año pasado: “a los grupos armados les pedimos: dejen en paz a los civiles. Al Gobierno nacional: cumpla con el Catatumbo, proteja a la población civil. La paz se construye con resultados, no con discursos”.


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