El Decreto 1474 del 29 de diciembre de 2025, que establece el Estado de Emergencia Económica y Social, se sentirá en el bolsillo cuando el mercado alcance menos, cuando una compra por internet en Temu, Shein, Amazon y AilExpress llegue con un cobro extra o cuando la cuota del crédito suba sin explicación aparente.
Los impuestos que contempla el Gobierno afectarían a un millón de hogares en Cúcuta que, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), hace parte de la clase media (estratos socioeconómicos 3 y 4).
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Un informe de la firma de auditoría, impuestos y consultoría Crowe Co reveló que una buena parte de las medidas adoptadas por el presidente Gustavo Petro, para cubrir el hueco fiscal de $16,3 billones, se traducirán en tributos que se pagan de inmediato, lo cual reduce el margen de gasto de las familias.
El director de Impuestos de Crowe Co, Juan Carlos Arbeláez, indicó que el mayor golpe no vendrá de una sola carga impositiva, sino de varia al mismo tiempo. Serán pequeños aumentos recurrentes que terminarán empujando a las familias a recortar ahorro, aplazar decisiones o usar más crédito.
Arbeláez se refirió a los siete impuestos que presionarán el bolsillo:
1. IVA del 5% 19% a licores (aguardiente, ron, whisky, brandy, vodka) vinos y aperitivos reducirá el dinero del mes. Productos asociados a celebraciones, reuniones y fechas especiales pasarán a costar más de forma permanente. “En Colombia estos bienes no funcionan como un lujo, son parte del consumo social”, explicó.
El socio de Crowe Co expresó que se abrirá la puerta al contrabando y al alcohol adulterado y, por ende, mayores riesgos para la salud. Además, reducirá el recaudo.
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2. Cigarrillos y vapeadores subirán el gasto fijo, aunque el consumo no baje de inmediato. La tarifa será de $11.200 por cajetilla, más un componente ad valorem del 10%; en vapeadores y productos similares, el componente específico será de $2.000 por mililitro, más un ad valorem del 30%.
“En el corto plazo, este tipo de impuesto funciona como un ‘castigo’ a la adicción: recauda rápido, pero golpea con dureza a los hogares que no tienen colchón financiero. En familias vulnerables, el impacto se traduciría en atrasos de pagos, mientras que en la clase media generaría menos ahorro o más uso de tarjetas de crédito”, advirtió Juan Carlos Arbeláez.
3. Comprar en plataformas de comercio electrónico dejará de ser una estrategia de ahorro. La reducción de la exención de 19% IVA en la compras (de US$200 a US$50) encarecerá las transacciones comunes: tecnología, repuestos, ropa o artículos del hogar.
Para muchos, el e-commerce es una forma de “estirar” el ingreso frente al alto costo de vida. Sin embargo, con este nuevo escenario, una sola compra pesará más.
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4. Microempresas con más costos y menos margen. Deberán decidir entre subir precios o resistir con menor rentabilidad, debido el nuevo IVA. “En una economía desacelerada, estos aumentos no son marginales; definen si un negocio sobrevive, reduce empleo o sale del mercado”, indicó Arbeláez.
5. El carro familiar empezará a pagar como lujo y, si está a crédito, la cuota se elevará. Por umbrales técnicos, inflación acumulada y devaluación, muchos vehículos familiares o de trabajo quedarán sujetos a mayores cargas tributarias.
Los automóviles, motos de alto cilindraje y otros vehículos estarán gravados con el 19% de impuesto nacional al consumo. El golpe más fuerte no solo será el precio final, sino el crédito. Con tasas de interés para consumo que seguirán en niveles altos, la cuota mensual absorberá una mayor porción del ingreso del hogar.
6. El crédito se volverá más exigente y el costo del dinero terminará llegando al hogar. La tarifa total del impuesto de renta para bancos y entidades financieras será del 50%, tras elevar la sobretasa de 5 a 15 puntos porcentuales sobre la tarifa general.
Las mayores cargas al sector financiero pueden trasladarse a tasas, comisiones o requisitos más estrictos. En un país donde el crédito sostiene consumo, vivienda y educación, cualquier ajuste se siente rápido.
7. En el impuesto al patrimonio, bajan el umbral de causación de 72.000 UVT a 40.000 UVT. En general, la clase media típica no entra porque el umbral es alto y la mayoría de hogares no lo alcanza al descontar de deudas.
No obstante, según Arbeláez, existen casos particulares, como herencias o inmuebles altamente valorizados, donde el patrimonio se incrementa sin que el ingreso mensual crezca.
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