La disminución de los desempleados en Cúcuta pareciera ser un espejismo, porque, aunque la tasa anual de desocupación cayó 2,1 puntos porcentuales (p.p.), al pasar de 14,4% a 12,3% en el trimestre diciembre-febrero, los autoempleados o trabajadores por cuenta propia crecieron.
De acuerdo con el más reciente informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), para el trimestre diciembre-febrero, los ocupados crecieron en 23.000 y totalizaron 427.000, pero los cuenta propia aumentaron 17.000, cifra que llegó a 252.000.
En la ciudad, 6 de cada 10 ocupados son autoempleados (59,2%). Mientras que a nivel nacional esa proporción es 4 de cada 10, una leve baja en el último año, al descender de 10 millones, aproximadamente, a 9.9 millones.
Esos indicadores fueron analizados por el economista Mario de Jesús Zambrano, docente de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y responsable del informe sobre el mercado del empleo en la ciudad para Zambrano Asesores y Consultores S.A.S, quien destacó que el problema de la capital fronteriza es una falla estructural de absorción productiva marcada por alta informalidad, baja generación de empleo y una brecha persistente frente a otras urbes principales.
De acuerdo con el investigador, La Perla del Norte enfrenta una incapacidad crónica para generar empleos formales, lo que ha forzado a casi el 60% de los trabajadores hacia el autoempleo precario y la informalidad.
Para Zambrano, Cúcuta está en una trampa: una falla estructural de absorción laboral, por un mercado disfuncional. Esto refleja que “hay gente dispuesta a trabajar, pero la economía no tiene la capacidad de absorberla en empleos, sobre todo de calidad”.
“Por lo tanto, esa trampa está relacionada con un círculo vicioso, una alta presión demográfica por la movilidad humana que genera la frontera, las dinámicas migratorias, la baja capacidad productiva, los pocos empleos formales y el aumento del autoempleo, que se convierte en una válvula de escape”, apuntó Zambrano.
El economista manifestó que “Cúcuta no tiene un problema de desempleo, sino de incapacidad estructural para generar empleo de calidad”.
¿Cuántos empleos son reales?
Economista Mario Zambrano. / Foto archivo
Mario Zambrano dijo que no toda ocupación es empleo es real en términos productivos, agregando que la ciudad tiene una tasa de ocupación muy baja (53,9%) y, dentro de ese indicador están los trabajadores por cuenta propia (59,2%).
“Una gran parte de los ocupados no están empleados de manera estable ni productiva, porque los empleos reales son aquellos de relaciones salariales, con productividad, estabilidad y encadenamientos; y eso no ocurre en la realidad”, añadió el economista.
El profesor de la ESAP dijo que las plazas laborales asalariadas privadas son pocas, comprenden solo el 32,7% y, aquí, está el verdadero núcleo productivo, porque el resto, en gran medida, son ocupaciones de subsistencia. Al final, Cúcuta genera ocupación, mas no empleos; y mucho menos de calidad.
Zambrano explicó que la alta proporción de trabajadores por cuenta propia no es reflejo de que en la ciudad haya un gran espíritu emprendedor, como equivocadamente algunos quieren plantear, “porque, en últimas, la gente termina haciendo lo que necesita por obligación, para poder sobrevivir”.
“Esto, conceptualmente, es un mecanismo de ajuste del mercado laboral ante la incapacidad del sistema productivo de generar puestos de trabajo de calidad y formal. Entonces, no hay empresas suficientes, no hay demanda laboral formal y la gente tiene que inventarse alguna forma de vivir. El cuenta propia no es emprendimiento dinámico, es autoempleo defensivo”, recalcó.
El director de la Escuela de Negocios y Desarrollo Internacional de la Universidad Politécnico Grancolombiano, Sebastián Chacón Marín, sostuvo que el autoempleado puede darse por dos motivos: la necesidad de tener un sustento y querer tener un emprendimiento. Sin embargo, en el país, principalmente está asociado a la primera razón.
“Vemos que, en los países de la OCDE, Colombia ocupa el más alto lugar en autoempleados que, si bien están asociados a la informalidad, no es lo mismo, porque la informalidad en nuestro país está relacionada a las prestaciones sociales”, subrayó Chacón.
Según el académico, el autoempleo surge por la baja productividad empresarial, por lo que hay menos demanda de colaboradores, lo que obliga a ser trabajador por cuenta propia. También se debe a barreras regulatorias o altos costos de contratación, lo que impide a las empresas tener nuevos colaboradores.
Efectos de tantos autoempleados
Mario Zambrano expresó que el problema que genera la alta participación de los cuenta propia no es solo social, también económico y estructural, porque su exceso genera baja productividad agregada (actividad de baja escala, sin tecnología y acumulación), fragmentación del tejido empresarial (microunidades aisladas, sin encadenamientos productivos), debilidad fiscal (baja formalización y tributación) y la trampa de ingresos bajos, es decir, se trabaja pero no se progresa.
“Un quinto efecto es la imposibilidad de escalar la economía, o sea, no hay empresas que lideren crecimiento. La estructura empresarial está atomizada o, para decirlo en otro lenguaje: mucho autoempleo no es señal de dinamismo, sino de una economía que no logra organizarse productivamente”, resaltó el investigador.
Sebastián Chacón indicó que, en ciudades como Cúcuta, el autoempleo es mucho más alto porque los problemas se acentúan: menor dinamismo empresarial, innovación y confianza inversionista, y esto, asociado a una mayor vulnerabilidad económica, trae unos efectos en bajos ingresos de los autoempleados, inestabilidad e informalidad y caída en la productividad.
Mario Zambrano destacó que la ‘fórmula médica’ para la ‘enfermedad’ del mercado laboral no es macroeconómica, sino una política con enfoque territorial que ataque esa desigualdad bajo cinco pilares:
Dejar la dependencia al comercio informal mediante el impulso de sectores transables: logística, manufactura ligera.
Construir demanda laboral real: empresas que contraten, no solo programas de empleo.
Transformar el autoempleo: formalización gradual, encadenamientos, acceso a crédito, compras públicas.
Intermediación laboral inteligente: bolsas de empleo, especialmente de las cajas de compensación y del SENA, que conecten de la mejor manera la oferta y la demanda.
Gobernanza territorial: coordinación de las distintas instituciones públicas y privadas del territorio. No basta con lograr una política pública, se requiere capacidad institucional para poderla ejecutar.