La decisión impostergable del Gobierno finalmente se dio y los colombianos recibieron abril con una gasolina más cara: en promedio, el galón creció $400. Mientras tanto, el diésel se mantuvo estable, con un alza de $8 a nivel nacional.
El precio de referencia de la gasolina para Cúcuta pasó de $13.626 a $13.865 ($239 más). En el caso del ACPM, varió -$2, de $9.255 a $9.253.
Para la directora ejecutiva de la Asociación de Estaciones de Servicio de Norte de Santander (Asesnort), María Eugenia Martínez, la medida representa un golpe para los empresarios del sector, porque desde el año pasado las ventas empezaron a caer por el al alto costo de la gasolina.
“Si el precio sube, menos ventas tenemos, porque muchas personas prefieren comprar combustible ilegal. Nosotros competimos contra los combustibles ilegales”, añadió Martínez.
De acuerdo con el gremio, en promedio, las ventas en las estaciones de servicio (EDS) cayeron en los últimos meses entre 15% y 20% debido al auge del combustible de contrabando de Venezuela y hurtado a Ecopetrol, en Cesar, que es comercializado por los pimpineros o vendedores ilegales.
Gasolina sigue barata
El incremento se veía venir, como consecuencia de la subida del petróleo por la guerra en Irán, que lleva más de un mes. Esta situación comenzó a presionar el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) y las finanzas públicas.
Así, el presidente Gustavo Petro tuvo que echar reversa a su política de bajar progresivamente este año el precio de la gasolina, que ya acumulaba $1.000.
Los consumidores encontraron desde ayer, en las estaciones de servicio en Cúcuta, un nuevo precio de la gasolina./ Foto Carlos Ramírez-La Opinión
El Centro de Pensamiento Económico ANIF había advertido en su estudio titulado ‘Precios de los combustibles: un ajuste inaplazable’ que, de mantenerse el escenario actual y en ausencia de ajustes en los precios internos de los combustibles, el déficit del FEPC podría rondar los $10,7 billones en 2026.
Esto llevaría a un acumulado total de $136 billones desde su creación, lo que equivaldría a cerca de 15 reformas tributarias o 1.5 veces el total de recursos de aseguramiento girados al sistema de salud en 2025.
El presidente de ANIF, José Ignacio López, indicó que el Gobierno redujo el precio de la gasolina este año (500 pesos en febrero y 500 en marzo) gracias a un peso colombiano más fuerte ($3.700 aproximadamente) y crudos bajos y establesen enero (Brent, el de referencia para Colombia, estuvo cerca de US$60 por barril).
El economista explicó que la brecha entre los precios de la gasolina en el país y del referente internacional es posiblemente superior a los $800; y por encima de los $5.000 para el caso del diésel.
“Buscar deshacer la reducción de los 1.000 pesos es impopular, pero el país debe tener claridad que el próximo gobierno heredará nuevamente un abultado déficit por el subsidio a la gasolina y el diésel”, añadió López.
El presidente de la Fundación Xua Energy, Julio César Vera, expresó que, desafortunadamente, el incremento era necesario, pero “se quedó corto”, porque mencionó brechas más grandes respecto a los precios internacionales.
“Con el ajuste, el precio interno de la gasolina sigue estando cerca de $1.400 por galón por debajo del precio internacional y eso puede generar subsidios -en el combustible- en abril por el orden de $250.000 millones”, añadió Vera.
El experto recalcó que la situación en el ACPM es mucho más crítica, porque Colombia sigue casi $8.900 por debajo del precio internacional y con erogaciones que pueden significar un subsidio de $1,4 billones.
“Es decir, en abril, se generarán $1,6 billones en subsidios de continuar el conflicto en Medio Oriente”, apuntó.
Vera destacó que de cara al futuro, es importante que, cuando se tomen decisiones en materia de precios, se hagan siempre con criterios económicos y energéticos y no de cálculo político, dado que es un mercado volátil y cambiante.
“Inclusive, cuando se tomó la decisión de bajar el precio en marzo, el panorama ya mostraba un escenario al alza en materia de precios y hoy nos tiene nuevamente con subsidios a nuestros combustibles, con importantes efectos económicos y sociales”, aseguró el presidente de Xua Energy.
Urgen medidas estructurales
Para el equipo de investigadores de ANIF, la sostenibilidad del FEPC requiere medidas estructurales urgentes, pues, no es realista esperar que los cambios en las condiciones de mercado corrijan por sí solos el desbalance del fondo.
En ese sentido, avanzar hacia un esquema de ajustes automáticos y predecibles, junto con un periodo de transición que cierre gradualmente las brechas actuales, se presenta como la única solución viable para reducir la carga fiscal, mejorar la eficiencia del mecanismo y garantizar una mayor estabilidad tanto para las finanzas públicas como para los consumidores.