El caso de tuberculosis que padece el concejal animalista Víctor Caicedo no fue el único motivo por el que, a la postre, terminó postergándose para el próximo 27 de abril el debate sobre el contrato del otrosí del relleno sanitario que firmaron la Alcaldía de Cúcuta y la empresa de aseo Veolia.
El otro, del que se conoce el santo pero no el milagro, tuvo como protagonista al concejal del Centro Democrático Álvaro Raad, quien, al pronunciar el sí para que el control político fuera reprogramado para otra fecha, hizo que en la sala de plenaria todos se miraran con incredulidad y asombro.
Y claro, hacía pocos minutos, en la primera ronda que hizo el secretario del Concejo para la votación que decidiría el aplazamiento o la realización del debate, Raad había votado por el no, es decir, por quienes no querían que la discusión se postergara.
En esa primera votación, los del sí y los del no quedaron empatados a ocho votos y, por ello, fue necesario, según el reglamento del Concejo, hacer una nueva votación. Fue en esta en la que, oh sorpresa, Raad terminó votando sí. ¿Qué lo hizo cambiar de decisión? Solo él y las personas con las que habló en el intervalo entre la primera y la segunda votación lo saben.
Por eso, el voto favorable del concejal del Centro Democrático fue recibido con molestia por sus colegas, ocho en total, que querían que el control político se llevara a cabo, en últimas, para que la ciudad conociera los alcances del contrato a 20 años que la Alcaldía y la empresa Veolia habían suscrito para el relleno sanitario.
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Además, fue el mismo Raad el autor de la proposición para que se realizara el control político que iba a tener en el banquillo a los secretarios de Hacienda, General y Planeación, así como al jurídico Misael Alexander Zambrano, quien fungió como alcalde encargado en el citado contrato del otrosí, y al representante legal de la empresa Veolia Colombia, Humberto Posada.
La Opinión le preguntó a Raad por qué revirtió su decisión para que no se llevara a cabo el control político, y su respuesta fue que lo hizo para proteger la salud de quienes estaban en la sala de plenarias, en alusión a la circular emitida por la Secretaría del ramo, en la que se adoptaron medidas preventivas por el caso de tuberculosis que padece el concejal Víctor Caicedo.