Madrid (Europa Press)
El Real Madrid volvió a la senda de la victoria este sábado después de imponerse 2-0 al Levante UD en el Estadio Santiago Bernabéu tras un partido no excesivamente brillante y en el que, sobre todo antes y durante el primer tiempo, recibió el enfado de su afición, algo más tranquila tras el descanso cuando llegaron los dos goles del triunfo de Kylian Mbappé y Raúl Asencio.
El conjunto madridista se tomó un ligero respiro en unos días turbulentos. Cumplió, sin alardes y sin motivos para sonreír, ante un poco ambicioso equipo 'granota', que no pudo hacer más grande la herida que ha ido aumentando de tamaño desde la derrota en la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona.
El estreno ante su afición de Álvaro Arbeloa no trajo muchos motivos para la esperanza, aunque se salvó con tres puntos claves para al menos presionar al líder antes de su partido en Anoeta.
De todos modos, el Real no pareció tener demasiado ánimo para acallar el enfado de la grada, muy crítica principalmente con Vinícius Jr y Jude Bellingham. El extremo brasileño demostró que su partido ante el FC Barcelona fue un oasis en su actual estado de forma pese a algo más de 'chispa' en la segunda parte, mientras que el inglés la pidió constantemente y tuvo dos buenas opciones para haber marcado un gol que aplacase unos ánimos, que en su caso fueron de más a menos.
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Con todo, los silbidos fueron pasando de lo individual a lo colectivo porque los primeros 45 minutos de los locales fueron para el olvido y casi lo mejor fue el empate sin goles al descanso pese a que Arbeloa recuperó a Kylian Mbappé, principal novedad en un frente ofensivo que completó Gonzalo García, y que fue el que más entusiasmo le puso, aunque con poco éxito real.
Al Levante UD, por su parte, quizá necesitó faltarle algo más el respeto al 15 veces campeón de Europa para haber puesto el ambiente aún más de su lado. Pudo hacerlo con tres faltas al borde del área, pero solo una de Pablo Martínez metió algo de miedo.
Sin embargo, como le pasó el pasado miércoles al Albacete, al equipo valenciano tampoco le hizo falta un extraordinario partido a nivel defensivo de inicio porque no estuvo exigido.
No hubo mucho más que contar porque al Real Madrid le faltó, además de fútbol, velocidad, intensidad y presión, condimentos obligados en el alto nivel y que sigue sin encontrar también bajo la batuta de Arbeloa.
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