Un día como hoy, pero de 1851, el Congreso de la República y el presidente José Hilario López promulgaron la abolición de la esclavización en el país.
En honor a esta efeméride, y homenajear a la población negra y sus aportes en la vida nacional, desde hace dos décadas se conmemora cada 21 de mayo el Día de la Afrocolombianidad.
No obstante, para Víctor Hugo Viveros, magíster en Políticas Públicas y director de Inside Innovación Social, este día significa mucho más: “Es una manera de decirle a Colombia y sus gentes que somos un pueblo que históricamente ha contribuido en la construcción de lo que hoy somos, partiendo desde la Campaña Libertadora, donde fuimos determinantes, hasta los procesos de desarrollo urbano y empresarial, especialmente lo que ha significado para el Valle”.
Y es que la principal lucha que se conmemora es la de la libertad, según William Mina Aragón, investigador social y profesor de la Universidad del Cauca. “Inician con el movimiento palenquero, sobre el año 1600, con hombres y mujeres como Benkos Biojó, Wiwa y Orika”, subraya.
Desde entonces, los afrocolombianos han jugado un rol importante en el crecimiento sociopolítico del país, con figuras como el prócer José Prudencio Padilla, Juan José Nieto, el primer presidente negro; los hermanos Manuel, Juan y Delia Zapata Olivella, escritores como Arnoldo Palacios y Baudilio Revelo y poetas como Natanael Díaz y Mary Grueso.
Ahora bien, los aportes también se han dado desde la academia, que se ha convertido en el espacio fundamental para generar opinión pública y conocimiento político con enfoque afro, dice Marcía Santacruz, doctora en Ciencias Políticas y presidenta de la Corporación Amigos de la Unesco.
“La academia negra ha logrado romper con el racismo sistémico, que es lograr poner en la agenda y en el debate las perspectivas afro y permitir que las reflexiones desde la negritud sean un punto de referencia para la construcción del conocimiento científico, social y político”, señala.