La abundancia de palmas que existía en un sector de la ciudadela Juan Atalaya dio origen al nombre del barrio Las Palmeras, fundado en 1965.
Según registros históricos, el barrio surgió hace 61 años, cuando las primeras familias llegaron a asentarse en terrenos baldíos. En su mayoría, estos habitantes se dedicaban a la venta de frutas, pescado y tabaco. Con el paso del tiempo, también se popularizaron oficios como el trabajo en ladrilleras y la comercialización de leche de cabra.
Claudia Rodríguez Suescún, actual presidenta de la Junta de Acción Comunal, relató que el sector fue legalizado en 1972.
Como dato curioso, recordó que ese mismo año un grupo de residentes decidió independizarse, dando origen a lo que hoy se conoce como el barrio Cúcuta 75.
La líder comunal agregó que la década de 1980 marcó un periodo clave para la comunidad, al registrarse el mayor crecimiento urbanístico y comercial. Actualmente, Las Palmeras, ubicado en la comuna 8, alberga a más de 4.000 habitantes, reconocidos por su espíritu solidario.
Siga leyendo: Senado reactiva control político tras decretazo económico
Lo bueno
Una de las principales fortalezas del barrio es la unión entre sus vecinos. Rodríguez señaló que la comunidad ha mantenido históricamente la costumbre de organizarse para apoyar distintas causas sociales.
Recordó que, hace cinco décadas, los primeros líderes comunitarios ya recolectaban fondos para ayudar a personas necesitadas, mediante perifoneo en las calles.
Hoy, desde su gestión, se han organizado rifas y recorridos casa a casa para continuar con esta tradición, lo que ha permitido la donación de mercados y sillas de ruedas a vecinos de escasos recursos.
De igual forma, indicó que desde 2022 se adelanta la construcción de un canal de aguas lluvias en la manzana 28, obra que ha sido financiada con recursos obtenidos a través de bingos y vendimias.
Otro ejemplo de integración son las asociaciones de mujeres y adultos mayores. Alrededor de 400 personas participan activamente en estos grupos, reuniéndose durante el año para recibir cursos de gastronomía y manualidades.
También: Nuevo ministro de Igualdad será Alfredo Acosta, líder de la guardia indígena
“Ante la falta de un salón comunal, he prestado mi casa para que puedan recibir las clases. Muchos incluso han logrado crear sus emprendimientos con base en lo aprendido”, agregó Suescún.
Habitantes del sector destacaron que, en los últimos años, el deporte también ha fortalecido la integración comunitaria.
Cerca de 100 jóvenes practican disciplinas como fútbol, voleibol y baloncesto en las cuatro canchas disponibles.
Asimismo, Rodríguez señaló que la seguridad ha mejorado de manera considerable en comparación con hace seis meses.
Aunque aún se observa presencia de habitantes de calle, afirmó que la situación no está fuera de control.