El Instituto Técnico Guaimaral siempre se ha destacado por sus procesos de enseñanza y aprendizaje inclusivos, los cuales le han permitido obtener grandes reconocimientos a nivel nacional e internacional, posicionándose como uno de los mejores colegios de la ciudad y que trabaja incansablemente por mejorar las condiciones de los estudiantes en condición de discapacidad.
Esfuerzos que siguen dando frutos, ya que el plantel educativo ganó el Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Óscar Arnulfo Romero, por su proyecto ‘Lanceros de la Inclusión’.
Este premio reconoce la labor de instituciones que han trabajado activamente en la defensa y promoción de los derechos humanos, a través de la educación y la pedagogía, y es otorgado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) y la Fundación española SM que desarrolla proyectos de investigación, de formación de docentes y de intervención en contextos sociales vulnerables, con criterios de equidad y calidad.
El proyecto del Instituto Técnico Guaimaral fue el mejor de Colombia.
Eduardo Esteban Pérez León, docente del colegio y quien lidera el proyecto ‘Lanceros de la Inclusión’, destacó que ellos se postularon hace un año, porque lo que han venido haciendo desde el 2019 cuando se creó esta iniciativa es fomentar los derechos humanos de toda la población en condición de discapacidad en Colombia.
El maestro manifestó que, en el sistema educativo del país hay aproximadamente 180 mil estudiantes en condición de discapacidad, pero recordó que “solo el 38% logran terminar la primaria, el 20% finalizan la secundaria, solo el 5,4% ingresa a la educación superior, el 1,7% logra graduarse de una carrera y solo el 0,12% de las poblaciones en condiciones de discapacidad consigue un empleo digno”.
Por esta razón nació ‘Lanceros de la Inclusión’, un proyecto que, según explicó el maestro tiene dos objetivos: acabar con la deserción escolar y crear recursos tecnológicos y manipulativos que se puedan implementar en las aulas de clases para los estudiantes en condición de discapacidad y de esta manera, complementar sus procesos de enseñanza y aprendizaje.
“Lo que queremos con nuestro proyecto es que favorezca a los más desfavorecidos y que exista algo muy importante, la educación inclusiva, pero que esta sea real, porque todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad, derechos y dotados de razón y conciencia y por esta razón debemos apoyar y ayudar”, agregó Pérez.
El profesor indicó que, el Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos se creó en honor a Óscar Arnulfo Briceño, un sacerdote que durante toda su vida predicó en defensa de los derechos humanos y dejó el mensaje de “ser la voz de quienes no tienen voz”.
“En este caso nosotros estamos siendo la voz de la población sorda, estamos siendo la voz de los que no tienen voz para ayudarlos a triunfar en la vida y que sea exitosos académicamente, culturalmente y socialmente”, expresó Pérez.
El colegio tiene 300 estudiantes con discapacidad auditiva, visual, cognitiva, motora y física.