En 2020, en medio del mes más duro de la pandemia, escribí las 7 razones para vibrar alto. Hoy quiero retomarlo para recordarnos la importancia indelegable de cuidar nuestra salud mental y física desde la fuerza interior, para lograr las grandes transformaciones.
Hoy Colombia enfrenta una tormenta emocional que nos atraviesa a todos. Se percibe el miedo en la mirada de los niños y tan niños, la ansiedad en los hogares, el dolor en las calles y un profundo anhelo por un futuro mejor. Pero también —y esto debemos resguardarlo con firmeza— se enciende en muchos rostros una chispa: esperanza.
Esa esperanza es lo que nos mantiene con vida. Como un corazón oprimido que, pese al peso que carga, sigue latiendo con la luz que vemos al final del túnel. No podemos permitir que ese pulso se extinga. Hoy debemos elegir: quedarnos en el miedo o elevar nuestra energía y sanar.
No es una invitación a esperar. Es una invitación a actuar.
Elevar la vibración no es una tarea delegable. Nadie puede hacerlo por ti. Así como comes cuando sientes hambre, tú eres el único responsable de tu energía. Si queremos una Colombia pacífica, con futuro y bienestar, tenemos que comenzar por lo más íntimo: por nosotros mismos.
Las emociones que no se reconocen, se estancan. Las que no se sueltan, nos controlan. Pero las que se transforman… nos iluminan.
La ciencia del alma nos enseña: atraes lo que piensas, sientes y haces.
El miedo y la culpa bajan nuestra frecuencia. El amor, la gratitud y la calma la elevan. Y cuando vibramos alto, hasta nuestro ADN responde. Activamos una antena energética que atrae salud, armonía y abundancia.
Siete caminos para elevar tu vibración
No esperes leyes, decretos ni soluciones mágicas. Lidera desde tu alma. Comienza hoy con estas 7 acciones:
1. Agradece. Cada respiración es un regalo. No dejes que la gratitud pase desapercibida. Celebra tus éxitos.
2. Acepta. Lo que no puedes cambiar, abrázalo. Lo que te toca, enfréntalo.
3. Ama. tu historia, tus heridas, tu presente. Incluso ama en medio del conflicto.
4. Perdona. Libérate de la culpa. El pasado ya fue. Repite: Perdóname. Lo siento. Te amo. Gracias.
5. Libera. Respira y suelta. Limpia tu cuerpo como quien barre el alma.
6. Deja el ego. No hay gloria en la soberbia. El ego te aísla. La humildad te eleva.
7. Construye con otros. Soñemos un país desde el respeto, la lealtad y la solidaridad.
Esto no es solo cuestión de sobrevivir. Es cuestión de transformar.
Colombia no se transformará desde el miedo. Lo hará cuando vibremos desde el amor.
El momento es ahora. La fuerza vive en ti. Y el futuro nos llama.
El cambio empieza por mí. Y desde mí, hacia todos.
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