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País regional
Si la izquierda y el centro (también zurdo) siguen en el poder, profundizaran la recentralización, pues es la manera de gobernar el “poder popular”: todos para uno y ese para él y su combo, como vemos en Venezuela, Cuba y Nicaragua.
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Sábado, 29 de Noviembre de 2025

Pedro Medellín en su columna del diario El Tiempo titulada "hay señales para ser optimista", plantea que ante el desastre del gobierno nacional, los gobiernos regionales y locales han asumido el reto de no dejar acabar el país y su gestión ha sido exitosa.

Basta ver como esa organización regional se está consolidando en un movimiento político que puede resultar definitorio en la elección del próximo Congreso. Bien hace la alianza de los demócratas en hacerlos parte de la consulta junto a los partidos Liberal, Conservador y U, el Centro Democrático y Cambio Radical entre otros, para que le den fuerza al discurso descentralizador de esa candidatura única que cuente con un Congreso programáticamente afiliado.

Daniel Samper Pizano, ese periodista que alguna vez fue tendencia, en el primer gobierno Santos escribió una columna diciendo que ante la corrupción  en gobernaciones y alcaldías debería volverse a los gobernadores y alcaldes nombrados por el Presidente. En esos momentos, caras veíamos mamertos no distinguíamos, pero aterra pensar lo que le habría pasado a este país si Petro se tomara las regiones. Eran ideotas de esos "periodistas", con el debido apoyo gubernamental. Santos recentralizo las regalías y estas se volvieron inicuas o cayeron en el pozo de la corrupción gubernamental nacional.

Si la izquierda y el centro (también zurdo) siguen en el poder, profundizaran la recentralización, pues es la manera de gobernar el “poder popular”: todos para uno y ese para él y su combo, como vemos en Venezuela, Cuba y Nicaragua.

Hay regiones que en lo esencial no dejan duda, como la región caribe, la región paisa y la región altiplano; otras son más difíciles de definir como la región pacifica, suroccidental y la región santandereana. Y hay regiones como la Orinoquía y la Amazonía que no tienen masa crítica para su propio desarrollo, pero un buen plan maestro nacional las puede impulsar. La región santandereana no se puede definir geográficamente; sus dos polos metropolitanos están uno a cada lado de la cordillera.

Si las regiones son difíciles de definir, eso nos lleva a que quienes realmente se pueden descentralizar son las áreas metropolitanas, jurídicamente definidas o no, y es hacia allá hacia donde se debe enfocar la descentralización. El ejemplo más claro es el área metropolitana del valle de Aburrá con centro en Medellín, que es un foco de desarrollo regional. La más reciente área metropolitana jurídica, la de Bogotá, que debió ser la primera, deberá ser claramente un núcleo de desarrollo regional, más aún si se construyen los trenes de cercanías. Ya están desarrolladas las áreas metropolitanas de Bucaramanga, las que conforman la región metropolitana caribe y la de Cali, entre otras. Un enfoque desde planes maestros metropolitanos originados en cada región sin intervención nacional, que se consolide a nivel nacional, es lo deseado. Es un nuevo mundo inexplorado y el uniforme para ese trabajo no puede ser el actual sistema político colombiano.

Un caso muy particular es Cúcuta, pues la distancia geopolítica con el área metropolitana colombiana más cercana, Bucaramanga, es más barrera que puente. Cúcuta es dipolo con el área metropolitana de San Cristóbal del Táchira y es con quien ha interactuado históricamente. Su referente logístico fue y será Maracaibo, con quien podrían formar región metropolitana extendida. Lo geopolíticamente obvio es el área metropolitana binacional colombo-venezolana.

Discutir inteligentemente estos temas es más productivo que seguir hablando de la “genialidad” de los atentados terroristas, de ir por las galaxias luchando por la vida o definir si la Franja de Gaza gobernada por Hamas, la Venezuela de Maduro y la eternamente pobre Cuba son democracias que gobiernan pueblos “dignos”.

Descentralización con autonomía real y no centralmente “dirigida”, es mejor discurso que derecha contra izquierda, economía de mercado versus economía planificada, desarrollo sostenible versus subdesarrollo crónico u orden versus “paz total”. Y debemos hacer ver que la centralización trae todos los males: la izquierda, la economía planificada, el subdesarrollo y  el narcoestado.


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