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La verdadera geopolítica de Taiwán
Los chips avanzados hacen funcionar los celulares, las armas de última generación y la Inteligencia Artificial. El gobierno taiwanés ha considerado que son una cúpula protectora contra cualquier invasión china. Si esa industria se pasa a EEUU teme que Taiwán caiga en manos del Dragón. ¡Tienen toda la razón!
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Miércoles, 2 de Abril de 2025

Los verdaderos intereses en la guerra o en las tensiones mundiales siempre quedan expuestos. Quien tiene un interés económico egoísta y aparece como solidario con la democracia, es descubierto. Quien abriga un odio religioso o étnico y funge de generoso y empático, muestra el cobre. Quien desea apoderarse de un territorio y finge ser víctima de un despojo anterior, a la larga deja ver su ambición y crueldad sin límites.

Este principio es universal. Deriva de la condición humana que poco ha evolucionado en su núcleo: solo es más refinada y taimada.

Si lo aplicamos a Rusia, tiene todos los elementos. Putin quiere reconstruir el Imperio de los Zares en su institucionalidad, atribuciones y territorios. Añora las tierras y naciones controladas por los monarcas y por la URSS. No vacila en amenazar a quienes se oponen. Si la negativa es fuerte, invade. Rusia se apropia por la fuerza, desde hace rato, de territorio ucraniano; amenaza a los bálticos con redefinir las líneas de frontera terrestre y del mar; mantiene controversia con Finlandia; ejerce presión sobre sus vecinos desde el enclave de Kaliningrado; reedita la molestia irredimida con Japón en Sajalín. No se trata de que el presidente Zelensky sea un dictador y quiera remplazarlo por un mandatario más democrático. Ni que Lituania, Finlandia o Polonia hayan arrebatado tierra a Rusia. Se trata de lograr más tierra y más gente para engrandecer el legado del autócrata en los libros de historia: hacer a Rusia grande otra vez, como MAGA en EEUU con Groenlandia, Panamá y Canadá.


El conflicto en Ucrania es entonces en Europa y el Pacífico. Hasta que Putin no se sienta satisfecho con un nuevo mapa para la Madre Rusia, parecido al de Catalina o al de Stalin, y la OTAN deje de ser fuerte, no cejará en sus desafueros. O no terminarán sino hasta que Putin ya no esté al mando, cosa difícil; o deje este mundo, cosa inexorable.

Mientras tanto la sombra de la guerra se mantendrá. Los EEUU sin brújula y con maneras autoritarias y arrogantes, exigen, cual mercenarios, un acuerdo minero que los favorezca para poder garantizar la defensa del invadido injustamente.

China se frota las manos viendo cómo la ambición facilita su supremacía. En Taiwán, aparece deseosa de “dar al pueblo unidad territorial y política”, mediante una sola China. Macao y Hong Kong ya han sido absorbidos. Detrás de ese logro nacional, están la localización estratégica y la importancia en el mundo del crimen organizado de la isla de Macao, al frente de Shanghái; y la fortaleza económica y financiera de Hong Kong.

Taiwán por su parte es el país cúspide en la tecnología de los semiconductores, o chips, que mueven el planeta. Son importantes estratégicamente para China y los Estados Unidos. Son los verdaderos intereses en el conflicto China-Taiwán, en el que está involucrado EEUU. No es su democracia, más o menos autoritaria, o ser un país aliado en el Pacífico al que ha armado hasta los dientes, sino impedir que China monopolice o tome la delantera, en una tecnología vital para la supremacía de los EEUU en el siglo XXI.

Con bombos y platillos Trump anuncia que la compañía productora del 90% de los chips avanzados, “la empresa más poderosa del mundo” según él, la Taiwán Semiconductor ManufacturingCompany (TSMC), se ha comprometido a invertir CIEN MIL MILLONES DE DÓLARES en territorio de los Estados Unidos: Offshoring para China, nearshoring para EEUU de la joya de la corona taiwanesa. Un ofendido expresidente de la isla llamó la operación “un cobro por protección” a los EEUU, que debilita la posición geopolítica de Taiwán y ensombrece su independencia.

Los chips avanzados hacen funcionar los celulares, las armas de última generación y la Inteligencia Artificial. El gobierno taiwanés ha considerado que son una cúpula protectora contra cualquier invasión china. Si esa industria se pasa a EEUU teme que Taiwán caiga en manos del Dragón. ¡Tienen toda la razón!


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