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La cuesta de las encuestas
No pelee con las encuestas; piense y vote inteligentemente.

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Sábado, 6 de Diciembre de 2025

Recuerdo las palabras de un asesor financiero extranjero que decía que leer estados financieros en Colombia era más difícil que en otras partes del mundo, porque fuera del análisis de las razones financieras y del comportamiento histórico de las cuentas, había que saber quien era el contador que los había hecho y quien era el revisor fiscal que daba el visto bueno. Ellos “influían” seria aunque imperceptiblemente en los resultados. Leer estados financieros de manera objetiva solo era válido en los cursos de contabilidad y finanzas, no en la vida real.

El teorema central de la estadística dice que a mayor número de mediciones de una variable, su comportamiento se acerca a un comportamiento de distribución normal o tipo campana, que aproxima un valor medio y un rango en que éste es válido, que se conoce como la desviación estándar. A partir de allí surgió la posibilidad, que a partir de un número suficientemente amplio de valores se pudiera “encuestar” a la gente sobre algún tópico,  que permitiera obtener un valor medio y su desviación estándar. Como es imposible encuestar el “universo”, como se llama a todos los elementos que afectan una variable, se desarrolló una metodología que permitiera con cierta “confiabilidad” capturar los valores medios esperados de una variable, que se llama obtener una muestra representativa.

La muestra debe corresponder al universo. Si se establece que en un colegio de 3000 alumnos de bachillerato, se toma una muestra de 100 alumnos, estos deben escogerse con base en la distribución de edades asociadas con el curso en que van, porque si se encuestan 85 alumnos de segundo bachillerato el resultado es muy poco confiable. Definida la muestra representativa se debe establecer la forma de captura de la información, siendo la más válida la entrevista cara a cara, aunque la mayoría se realizan vía telefónica o por internet.

El cuestionario también puede inducir respuestas. Si en una encuesta política se pregunta si se piensa votar por un candidato considerado “fascista” o con la versión contraria un candidato de “extrema izquierda”, se está sesgando la respuesta. Más sutil, pero igual de sesgado es hacer listas de opciones; entre más larga la lista, el encuestado usualmente no pasa de los cinco primeros. Esto es peor telefónicamente. Entonces, si se quiere “impulsar” o “desestimular” una candidatura basta poner el primero en los tres primeros puestos y al segundo entre los últimos de una larga lista. Parafraseando al asesor financiero, para leer las encuestas en Colombia hay que saber quien la realizó, quien la contrató y “quienes” la apoyan. Eso dice más que la ficha técnica.

Los encuestadores clasifican en el chiste sobre los economistas y sus vaticinios. Se dice que los economistas, también los encuestadores digo yo, se entrevistan dos veces: la primera para que digan sus vaticinios y la segunda para explicar porque no se cumplieron. Lo hemos visto varias veces.

Vale tener en cuenta lo que algunos personajes importantes han dicho de las encuestas. Winston Churchill: “Sólo me fío de las estadísticas que he manipulado”. Otro exprimer ministro británico Benjamín Disraelí dijo: “Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las medias verdades y las estadísticas”. O nuestro Álvaro Gómez Hurtado: “Las encuestas como las morcillas son muy sabrosas hasta que se sabe cómo las hacen”.

No estoy diciendo que las encuestas no sean validas sino que pueden ser manipuladas; pueden no ser neutrales. Lo grave es que como los medios las usan como “argumento” para definir una u otra posición política, eso influencia a la ciudadanía, que puede ser el real objetivo de contratar encuestas. Ahora, pueden influenciar en positivo o en negativo. Decir que un candidato va sobrado puede atraer más votantes que se plieguen al ganador o hacer que sus seguidores no “pierdan el tiempo” votando por quien ya ganó. Ese riesgo no es medible; puede ser un tiro al pie.

No pelee con las encuestas; piense y vote inteligentemente.


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