
El Catatumbo es la región más rica de Norte de Santander por sus extensas tierras aptas para la agricultura y la ganadería; por su abundancia en aguas; por sus grandes recursos mineros y, en fin, por las posibilidades de desarrollar una economía próspera conectada con el resto del país y con Venezuela. Pero, paradójicamente, también es la zona con mayores problemas de orden público, de aislamiento vial, de descomposición social. ¿Por qué?
La triste respuesta es que el atraso y aislamiento del Catatumbo se debe casi únicamente al descuido del Estado en sus niveles nacional, departamental y local, que ha propiciado la anarquía imperante allí y la llegada de todo tipo de delincuentes que prácticamente se han adueñado de este promisorio territorio.
El Catatumbo se extiende entre la Cordillera Oriental de Colombia y el Lago de Maracaibo, por lo cual se le ha llegado a considerar como una zona "transfronteriza", que alberga 11 municipios de Norte de Santander, a saber: Ábrego, Convención, El Carmen, El Tarra, Hacarí, La Playa, Ocaña, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú.
Fue, ésta, una de las primeras áreas de explotación petrolera en Colombia por allá en 1918, desde cuando compañías norteamericanas adquirieron derechos para la comercialización del crudo. Lo increíble es que durante todo ese tiempo transcurrido ni siquiera se construyó una carretera aceptable entre Cúcuta y los campos petroleros en Tibú porque nadie lo exigió, porque a nadie le dolió.
Pero como el Estado ha sido bastante indiferente con los problemas del Catatumbo, un clima de agitación social se ha incubado en él desde hace muchos años, acrecentado por la acción de las guerrillas dedicadas a atacar el oleoducto que atraviesa la región para protestar por la presencia de empresas extranjeras y obtener fáciles ganancias mediante el chantaje.
Hay que anotar que, además de la adecuada conexión de Cúcuta con Tibú, está pendiente la construcción completa de la carretera Tibú – El Tarra – Convención – La Mata, que sería la salida más directa al mar en extensión aproximada de 205 km., de la cual solamente se han hecho los primeros 16 km. Este tramo se encuentra adelantado a nivel de sub-base granular y requiere con urgencia la construcción de la carpeta asfáltica a riesgo de que se deterioren gravemente y se pierdan las obras hechas hasta el momento. En el resto del trayecto entre Tibú y El Tarra se han adelantado los estudios y diseños definitivos para todo este tramo, pero también este esfuerzo se puede perder si no se continúan los trabajos. ¿Cuándo se harán?
Nos queda el ingrato sabor de que no vamos a contar con nuevas vías en mucho tiempo, y que la interconexión del Catatumbo y la tan ansiada salida al mar sigue siendo una ilusión lejana para el Norte de Santander. ¿Por qué los nortesantandereanos no vemos el Catatumbo como algo que le pertenece al Departamento y permitimos que los demás decidan sobre su suerte?
NOTA: Aunque no acostumbro a citar mis propios escritos, no pude resistir transcribir mi artículo “Mirar al Catatumbo” publicado en este mismo diario hace diez años, al que sólo le agregaría que hoy la situación es diez veces peor por la incuria del Estado, por la corrupción rampante en la región y por la proliferación de inmensos cultivos de coca
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