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Colombia en el filo de la navaja
El silencio que deja su ausencia es el mismo que hoy guardan miles de familias que han perdido a sus seres queridos por la violencia.
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Lunes, 18 de Agosto de 2025

Esta semana que termina, Colombia ha caminado entre el dolor y la polarización, con temas delicados que van desde tensiones internacionales hasta la amenaza de una descertificación por parte de Estados Unidos que pondría en jaque nuestra reputación y economía. Entre esas noticias, sobresale no solo por su crudeza, sino por lo que simboliza: la muerte de Miguel Uribe, tras dos meses de lucha contra las heridas de un atentado terrorista.

No es solo una pérdida. Es una herida abierta que nos duele a todos. El silencio que deja su ausencia es el mismo que hoy guardan miles de familias que han perdido a sus seres queridos por la violencia sin sentido que vive Colombia.

Ese silencio no puede convertirse en resignación o en miedo. Debe transformarse en determinación, en una voz firme y colectiva que propicie y exija cambios profundos para que ningún colombiano más tenga que vivir esta terrible historia.

En medio de un país que discute su política exterior, su economía y su seguridad, la pregunta de fondo es si seremos capaces de dejar a un lado la confrontación estéril para unirnos en lo que realmente importa.

Cada oportunidad que dejamos pasar es una posibilidad que enterramos.

Cada gota de sangre derramada alimenta un río de dolor que cruza nuestras ciudades y campos. Ese río seguirá creciendo si no decidimos actuar desde el interior de cada uno de nosotros para conformar un colectivo que sea imparable y su voz se escuche en cada rincón de este país.

Los problemas de Colombia no se limitan a hechos aislados y esporádicos, son continuos y variados: la inseguridad, la extorsión, la informalidad laboral que ahoga la productividad, la falta de energía confiable, servicio de salud en UCI, unas fronteras vulnerables ante grupos armados y economías ilícitas que amenazan nuestro presente y condicionan nuestro futuro y si fuera poco la situación fiscal completamente deteriorada.

No hay desarrollo sin seguridad, ni seguridad sin oportunidades reales.

Imaginemos un país donde cada vida se proteja con la misma determinación con la que cuidamos a nuestra propia familia. Un país con orden, libertad, energía asequible y oportunidades para todos. Imaginemos un país donde las diferencias políticas no sean un muro, sino un puente para lograr un pacto nacional que una a mandatarios, sector privado, academia y ciudadanía en una misma dirección un propósito de país.

No necesitamos pensar igual para construir juntos el propósito de país. No podemos esperar a que otra voz se apague. La oportunidad es hoy.

Que cada silencio se transforme en fuerza para exigir seguridad, desarrollo y unidad. Participa. Propón. Exige.

Que la historia nos recuerde por lo que fuimos capaces de construir, no por lo que dejamos perder. JFK dijo. No preguntes que puede hacer mi país por mí, más bien que puedes hacer tú por el país.

La historia nos está mirando. Tus hijos están esperando que muestres el camino.

¿Qué vamos a hacer?


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