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Colombia, cuando el dolor toca fondo
Nos negamos a mirar, a ser observadores silenciosos de cómo se fractura el tejido que tanto nos ha costado hilar. Porque sí, nos duele Colombia.
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Sábado, 2 de Agosto de 2025

Desde el Caribe, escuchamos el murmullo, el grito de una nación que no se rinde. Sentimos, como millones, ese latido colectivo que resiste entre el dolor y la esperanza. Vivimos una mezcla de confusión, de rabia contenida, de anhelo profundo por justicia y verdad. Pero también sabemos que no estamos solos. No estamos dispuestos a ceder la palabra al miedo, ni a dejar que el caos tenga la última voz.
Este tiempo nos llama a lo esencial: a recordar quiénes somos y qué país aún podemos reconstruir, juntos.

Cuando el dolor toca fondo, nace la fuerza

Sabemos que no es fácil. Que las heridas siguen abiertas. Que la desconfianza ha echado raíces. Que hay quienes ya no creen en nada ni en nadie. Pero también sabemos esto: cuando el dolor toca fondo, es ahí donde puede germinar la fuerza más pura de un pueblo. Como la tierra que florece tras el incendio, Colombia tiene dentro de sí el poder de regenerarse.

Nos negamos a mirar, a ser observadores silenciosos de cómo se fractura el tejido que tanto nos ha costado hilar. Porque sí, nos duele Colombia. Nos duele cada vez que muere un ser humano, un líder, una persona de las fuerzas militares, un niño inocente, un campesino, una madre, nos duele cuando la justicia titubea y nace la impunidad. Nos duelo cada vez que el liderazgo se siente sin propósito común. Cada vez que el ciudadano de a pie queda silenciado entre gritos de poder.

Pero el dolor no nos va a encerrar, no nos va a callar. Nos va a mover, nos va a unir.

El liderazgo que el país necesita

Hoy, más que nunca, necesitamos un liderazgo que escuche, no que imponga. Que inspire, no que intimide. Que construya, no que destruya. Un liderazgo que entienda que el poder real nace del servicio, de la empatía, del compromiso cotidiano con la verdad. Y que cada decisión afecta vidas reales, esperanzas concretas, futuros posibles.

Pero no basta con señalar. Es momento de asumir. Colombia no se reconstruye con un solo nombre, ni desde una sola silla, sino con millones de voces, manos y corazones despiertos. Ciudadanos que enseñan, que siembran, que curan, que crean. Que luchan cada día por un país más digno desde su terruño.

Tres verdades que no admiten matices

Desde aquí reafirmamos una verdad que no admite matices: la institucionalidad importa. La justicia importa. La vida con esperanza importa. Y hoy, más que nunca, deben ser defendidas con firmeza y sin ambigüedades.

El puente hacia el país que merecemos

Este no es el final. Es un punto de inflexión. El momento en que dejamos de mirar el abismo y empezamos, juntos, a construir el puente que nos conduzca al país que todos queremos: en paz, pujante y solidario.
Creer es crear. Y juntos lo vamos a lograr.

Colombia primero

Porque cuando caminamos unidos, desde el Caribe colombiano hasta la frontera colombo-venezolana, desde los llanos orientales, hasta la frontera con Ecuador, desde el Pacífico hasta la Amazonía, nos guía un solo propósito, nos mueve un solo sentimiento: ¡Colombia primero!

#ElCambioComienzaPorMi


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