Pilotos solo se apoyan en cartas visuales para aterrizar en aeropuerto de Ocaña
El piloto, psicólogo e investigador Anderson Gañán explica cómo las condiciones del clima, el relieve del Catatumbo y la operación con cartas visuales influyen en vuelos regionales.
El accidente del vuelo del Servicio Aéreo a Territorios Nacionales (Satena), desde Cúcuta hacia el aeropuerto Aguas Claras de Ocaña, y que terminó estrellado en una montaña de la vereda Curasica, de La Playa de Belén, el pasado miércoles, deja muchas interrogantes.
Hasta ahora, solo se ha dicho por parte de la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, y del director técnico de Investigación de Accidentes de la Aeronáutica Civil, el coronel Álvaro Bello, que se presentaron condiciones meteorológicas adversas en la zona del siniestro y que las investigaciones continúan.
El piloto Anderson Gañán, quien es psicólogo e investigador enfocado en seguridad aérea y factor humano, y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano, explicó a La Opinión que el aeropuerto de Ocaña funciona con cartas visuales; es decir, siempre se requiere tener visión sobre el terreno y sobre la pista, y no sobre instrumentos técnicos, para poder aterrizar.
“Probablemente, el piloto intentó mantener la altitud, realizar una maniobra de corrección al enfrentarse justamente a esa baja visibilidad, ya sea por niebla, algún chubasco o nube, en esa zona montañosa, que es uno de los factores de riesgo”, indicó Gañán.
El experto recordó que hace 50 años (3 de mayo de 1975, vuelo de Satena) ocurrió un accidente muy parecido en esa ruta, por lo que destacó que en este tipo de trayectos se deben tener en cuenta las condiciones topográficas.
“Los pilotos suelen volar muy atentos al terreno. Como piloto, he hecho rutas principalmente en el Eje Cafetero y uno siempre está pendiente de la montaña, del terreno, del cerro, para evitar una colisión. En este caso, el piloto pudo haber intentado un viraje evasivo, un ascenso, pero, lastimosamente, sin decir que esa fue la causa exacta, ocurrió el accidente”, agregó.
El especialista recalcó que el clima adverso y el relieve del Catatumboreducen bastante el margen de maniobra, por lo que, en situaciones difíciles, se toman muchas decisiones y de manera rápida; el ascenso es la medida más lógica.
“Si está la condición de niebla, en un carro uno maneja lento para ver dónde está la curva; en un avión no es tan sencillo. Si —el capitán de vuelo— se encontró con la montaña, pues es muy probable que ocurra el choque”, sostuvo Anderson Gañán.
El piloto Anderson Gañán, quien es psicólogo e investigador enfocado en seguridad aérea y factor humano y docente de la Universidad Politécnico Grancolombiano.
Al preguntársele por qué el avión no explotó con el impacto, lo cual sí sucedió con la avioneta del cantante Yeison Jiménez, el piloto manifestó que la aeronave del fallecido artista se encontraba llena de combustible, porque recién salía del aeropuerto; mientras que, en el caso del vuelo de Satena, hubo un gasto aproximado de un cuarto del tanque.
Topografía de Colombia representa retos
Anderson Gañán aseguró, igualmente, que cada vez que ocurre un accidente aéreo se genera un gran impacto en los vuelos, porque muchos pilotos se conocen entre ellos y sufren episodios de ansiedad, ya que piensan que puede ocurrirles lo mismo, sobre todo quienes operan el mismo tipo de aviones.
“Siempre se busca culpar a alguien; se piensa que el piloto es el culpable cuando, en muchas ocasiones, no es así. Entonces, claro, la presión siempre recae en la tripulación y eso aumenta las afectaciones de salud mental”, resaltó el psicólogo del área aeronáutica.
Gañán insistió en que la aviación regional en Colombia cumple con normas técnicas y que el país es uno de los más regulados en temas de aviación, porque sus condiciones topográficas lo exigen. A ello se suma que existen muchas pistas en zonas apartadas.
“Seguridad aérea hay. Lo que pasa es que en el país es un poco más complejo volar. Ahora, que ocurran dos accidentes en poco tiempo no significa que volar sea inseguro, pero sí pone sobre la mesa la necesidad de revisar los protocolos, los mantenimientos, la evaluación meteorológica y la toma de decisiones operativas, especialmente en vuelos regionales donde los aviones tienen menos instrumentos”, apuntó.
El piloto señaló que todos cuestionan los aviones pequeños, porque son los que mayormente tienen accidentes, y es porque los grandes no entran a estas zonas apartadas o a pistas con condiciones adversas. Por eso, cada accidente debe analizarse de manera individual, para evitar conclusiones apresuradas.
“Satena es una aerolínea gubernamental, muy exigente, especialmente en términos de contratación. La mayoría de sus pilotos fue de la Fuerza Aeroespacial; inclusive, algunos aún lo son. Son pilotos con muchísima experiencia y respeto. Realmente es muy triste tener esta pérdida, pero hay que decir el refrán de nosotros: un piloto no muere, sino que vuela más alto”, concluyó.
Esta es la carta visual de Cucuta y sus municpios cercanos./ Foto cortesía
El dato
La carta visual muestra la altura de las montañas, la topografía, los riesgos y las diferentes rutas. En aviación, este documento resume procedimientos, amenazas y pasos críticos con íconos, colores y muy poco texto, para que se entienda en segundos.
La carta se usa en todos los vuelos y sirve para estandarizar lo que se debe hacer. Además, reduce errores por memoria, fatiga o estrés.