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El cerro de Curasica es "muy complicado", así vivieron los habitantes de la vereda el hallazgo del avión de Satena
Los moradores de esta vereda de La Playa de Belén pasaron en pocas horas del rumor al horror.
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Leonardo Oliveros
Leonardo Favio Oliveros
Viernes, 30 de Enero de 2026

Algunos de los habitantes de las 47 familias que aproximadamente tiene Curasica, en La Playa de Belén, no creían lo que la Alcaldía les había reportado la tarde del miércoles pasado: un avión operado por Satena había desaparecido cuando sobrevolaba su vereda.

Uno de ellos fue el presidente de la Junta de Acción Comunal (JAC), Libardo Ascanio, quien, a pesar de su incredulidad, se comunicó con otros a través de un grupo de WhatsApp, se alistó y, junto a cinco vecinos, se desplazó hacia la zona alta de la montaña.


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“No les creía a ninguno por parte de la Alcaldía. Cuando llegué ahí, en donde estaba el avión caído, vi a la gente muerta, a una muchacha; todos los que venían estaban tirados, unos adelante del avión, otros estaban atrás. La aeronave dejó como una carretera anchísima sobre ese monte”, detalló en una entrevista con La Opinión.

Ascanio expresó que su ideal era hallar a algunos de los 15 ocupantes (dos tripulantes y 13 pasajeros) heridos, pero su mayor sorpresa fue no encontrar sobrevivientes. “Todos muertos, fue un desastre muy grave”, recalcó.

El residente precisó que el cerro de Curasica es “muy complicado”, porque hay “mucho monte” y la nubosidad es diaria. No obstante, en diciembre, enero y parte de febrero, esa capa de nubes es mucho más densa. Agregó que el sitio del accidente es desolado y no hay viviendas cerca.


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El líder comunal dijo que para llegar al sitio tuvo que hacer un recorrido en moto hasta el pie de una loma y luego caminar durante unas dos horas o más, “buscando en ese monte” el vehículo aéreo siniestrado.

En la zona del hecho permaneció hasta que sacaron todos los cuerpos desde la cima del cerro hasta la vía y, desde allí, los llevaron al pueblo en carrozas funerarias.

Libardo Ascanio indicó que la extracción de los cadáveres fue una labor compleja, porque el personero municipal y funcionarios de la Alcaldía pidieron a los moradores no mover nada hasta que llegaran las autoridades nacionales y la Fiscalía.


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“Entonces, los familiares de algunas víctimas que llegaron decidieron no esperar, porque era tarde. Dijeron: ‘Aquí no llega ninguno’. Y sí, no llegó ninguno y tocó a cada uno colaborarles para sacar a los muertos del sitio. Había bastantes personas de organismos de rescate”, destacó, afirmando que por ratos hubo llovizna.

Para Ascanio, lo que ocurrió será inolvidable para los habitantes de su vereda, pues aseguró que él, como otros, no escuchó el impacto del avión, pero la sorpresa al llegar al sitio del accidente fue grande.

Quedará en su memoria cómo la comunidad se organizó y apoyó las labores de socorro, porque, como campesinos orgullosos de sus raíces, dijo que siempre están dispuestos a ayudar en lo que sea.


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