En ese contexto, destaca que la actividad económica local mantiene su comportamiento habitual, con estabilidad en los renglones minero-energético, la agroindustria y el comercio en general, los cuales muestran una tendencia a mejorar gracias a estrategias orientadas a fortalecer la incursión en nuevos mercados internacionales, con el acompañamiento de aliados estratégicos como la Cámara de Comercio de Cúcuta.
“Desde la Cámara de Comercio de Cúcuta somos optimistas y creemos que será un gran año para la economía del departamento”, señala, al resaltar el trabajo articulado con el sector público y los gremios económicos en la estructuración de alianzas, estrategias y proyectos que impacten positivamente la productividad, la competitividad, la generación de empleo y la reducción de la informalidad.
Asimismo, subraya la necesidad de interpretar el contexto con una visión de largo plazo, en el que la frontera colombo-venezolana sea entendida no solo como un espacio de intercambio comercial, sino de un eje para la integración económica con potencial para impulsar el desarrollo regional, advirtiendo que el comportamiento de los próximos meses será clave para medir el alcance real de las oportunidades y los desafíos para Norte de Santander y su tejido empresarial.
Otras visiones
No todos los analistas comparten el mismo nivel de optimismo sobre el efecto que genere una Venezuela sin Maduro.
Desde una mirada más cautelosa, el economista Mario Zambrano advierte que resulta prematuro atribuir cambios económicos concretos a un solo evento en un periodo tan corto.
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Según el analista, variables como la estacionalidad de enero, el comportamiento del dólar, las tasas de interés, la seguridad y el comercio binacional influyen de manera simultánea en la dinámica regional.
“La frontera es resiliente. Aun con un shock político externo, el comercio minorista, los servicios y el transporte tienden a reacomodarse rápidamente”, afirma.
Ese escenario de cautela también empieza a reflejarse en indicadores específicos de la economía fronteriza, particularmente en el mercado cambiario.
En ese aspecto, las casas de cambio de la región registran una disminución en las operaciones de compra y venta de dólares, atribuida a la menor afluencia de ciudadanos venezolanos en Cúcuta.
Para Jhon Jairo Fonseca, presidente de la Asociación de Profesionales de Cambios de Norte de Santander (Asocambios), la dinámica de las divisas se ha visto afectada en cerca de un 80%, debido a que la caída del precio del dólar reduce el poder adquisitivo de los extranjeros. “La repercusión más inmediata es que el visitante prefiere guardar sus dólares y no visitar la ciudad”, explica el dirigente.
En contraste, desde el sector comercial se percibe un ambiente de expectativa positiva. Juan Diego Mantilla, director de Fenalco, en Norte de Santander, asegura que lo ocurrido en Venezuela ha generado esperanza en el comercio.
También indica que lo ocurrido abre “(...)la posibilidad de un intercambio más tranquilo y seguro” con ese mercado.
Aunque la dinámica comercial no ha cambiado en el corto plazo, Mantilla señala que el contexto ha despertado interés entre empresarios que antes no exportaban, quienes ahora comienzan a informarse y prepararse para una eventual ampliación del comercio binacional.
En este contexto, el cambio político en Venezuela ha generado más expectativas que transformaciones inmediatas en la economía de Norte de Santander. Aunque el impacto inicial ha sido principalmente perceptivo y la actividad comercial se mantiene estable, comienzan a evidenciarse señales mixtas: optimismo en los gremios empresariales, cautela entre los analistas y ajustes puntuales en dinámicas como el mercado cambiario.
El panorama, por ahora, es de transición. La región enfrenta la oportunidad de fortalecer su papel en el intercambio binacional, pero los beneficios dependerán de factores como la estabilidad institucional en Venezuela, el comportamiento del dólar y la capacidad del empresariado local para adaptarse a los nuevos equilibrios económicos. Más que un cambio inmediato, el escenario actual plantea un proceso gradual, en el que Norte de Santander deberá combinar prudencia, estrategia y visión de largo plazo para convertir la coyuntura en desarrollo sostenible.
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