Un recorrido por varias zonas de Caracas mostró muchos establecimientos cerrados.
En la esquina de un bulevar de Caracas, Yon Blanco, vendedor de golosinas, luce aburrido mirando su pequeño celular. No había vendido casi nada. Pocos visitaban la zona -habitualmente concurrida por sus abundantes comercios- en esta Semana Santa de asueto para ahorrar agua y energía.
“Esto afecta a los comercios pequeños”, lamentó Blanco, de 20 años, en su puesto de venta en Sabana Grande, en el este de Caracas, donde apenas algunos negocios de comida y tiendas de ropa, y una que otra peluquería, estaban abiertos.
El presidente Nicolás Maduro declaró toda la Semana Santa no laborable -usualmente sólo jueves y viernes son feriados- para el sector público y privado, con el fin de bajar el consumo de agua y electricidad, pues una severa sequía, causada por el fenómeno de El Niño, tiene en niveles críticos los 18 embalses del país.
El gobierno debió adoptar medidas de racionamiento, como establecer horarios de autogeneración eléctrica para hoteles y centros comerciales, que optaron por abrir más tarde y cerrar más temprano.
Venezuela, con las mayores reservas petroleras del mundo y altamente dependiente de las importaciones, sufre una aguda crisis económica, con escasez de productos básicos y una inflación de 180% en 2015, la más alta del mundo, y a esto puede sumarse un racionamiento eléctrico.
Embalses críticos
Miguel Lara, exdirector de la Oficina de Operación de Sistemas Interconectados, aseguró que la sequía ha provocado una grave merma en la generación de las centrales hidroeléctricas y que el país está a punto de llegar a un racionamiento más intenso.
El Guri, principal embalse de Venezuela, ubicado en el estado Bolívar (sureste), se acerca peligrosamente a su nivel más bajo en la historia: está a 246,05 metros sobre el nivel del mar y en su peor momento descendió a 244,17, precisó Rousse.
*Caracas | AFP
