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Táchira, la chispa rebelde de Venezuela
El 4 de febrero de 2014, en San Cristóbal- capital del estado- los estudiantes de la Universidad de los Andes, iniciaron las protestas que después se extenderían a varias de las ciudades capitales más importantes del país.
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La opinión
La Opinión
Sábado, 7 de Febrero de 2015

Una sola chispa puede incendiar la pradera” dijo Mao Tse-tung, máximo dirigente del Partido Comunista de China.

La frase, guardando las proporciones, se puede aplicar al estado Táchira (Venezuela), cuna de las manifestaciones que el año pasado sacudieron el orden social y pusieron en entre dicho la continuidad del Gobierno.

El 4 de febrero se cumplió un año de una de las jornadas más violentas que ha vivido San Cristóbal y Venezuela en los últimos años.  El 4 de febrero de 2014, en San Cristóbal- capital del estado- los estudiantes de la Universidad de los Andes, iniciaron las protestas que después se extenderían a varias de las ciudades capitales más importantes del país.

La ‘Ciudad rebelde’ como  se conoce a la capital del Táchira, se ganó ese título, luego de que un grupo de estudiantes, indignados por el intento de violación a una de sus compañeras cuando se encontraba en el Jardín Botánico del campus universitario, marcharon contra el Gobierno de Venezuela, entre otras cosas, por la inseguridad que se estaba apoderando del país.

Los estudiantes furiosos por este acontecimiento, subrayaron sus preocupaciones sobre el deterioro de la seguridad durante los gobiernos del presidente Nicolás Maduro y su predecesor, Hugo Chávez Frías.

En desarrollo de la manifestación se originaron desmanes, robos y daños contra bienes públicos por parte de delincuentes lo que provocó la intervención de la fuerza pública, que en algunos casos fue desmedida.

Esa dura respuesta policial a la protesta inicial, en la que varios alumnos fueron detenidos y supuestamente abusados sexualmente, le dio continuidad a la vorágine de hechos violentos que ocurrieron en el país.

El balance en Venezuela, después de tres meses, fue de 43 muertos entre población civil y militares. En San Cristóbal, según el gobierno, los disturbios dejaron 5 muertos, 43 heridos y 5.000 millones de dólares en pérdidas para la ciudad.

Liderazgo histórico

Para comprender cómo una protesta exigiendo mayor seguridad para los estudiantes de una universidad de la provincia logró tal repercusión nacional, es necesario dar un vistazo al liderazgo del Táchira en la historia venezolana.

El historiador Luis Hernández dijo que Venezuela entró al siglo XX con el predominio político del Táchira y del resto de los andes.

La Revolución Liberal Restauradora  liderada por los tachirenses  José Cipriano Castro y Juan Vicente Gómez, que llevó inicialmente al poder a Castro  y luego a Gómez quien se mantuvo durante 27 años hasta su muerte en 1935, formando parte de una larga lista de hombres que desde el Táchira llegaron al poder para llevar los destinos de Venezuela.

Quedó entonces abierta la puerta a los “tiempos menos crueles de Eleazar López Contreras, más cívicos pero no menos represores”, mandato durante el que se creó en 1937 la Guardia Nacional, fuerza cuyo primer puesto se fundó en el Táchira, en Peracal.  El dominio tachirense instaurado en 1899 murió 46 años después con el derrocamiento de Isaías Medina Angarita

Y así, durante 67 años Venezuela fue gobernada por tachirenses,  el último de ellos Ramón J. Velázquez, presidente de transición tras el juicio que destituyó de la presidencia al también tachirense Carlos Andrés Pérez sin olvidar al dictador Marcos Pérez Jiménez, derrocado en 1958.

En busca de una salida

Para quienes analizan el fenómeno de las protestas de 2014 en Venezuela, hay un innegable punto de confluencia y es que con ellas se buscaba “la salida”. ¿La salida del actual gobierno por la vía de la insurrección popular, o de la mano de un plan orquestado por sectores políticos de oposición con apoyo internacional?, la respuesta depende del cristal con que el analista mire los acontecimientos.

El politólogo y exembajador de Venezuela en Colombia, Pavel Rondón, sostiene que las llamadas manifestaciones obedecieron a una política impulsada por Leopoldo López y financiada desde el exterior, para procurar “la salida del régimen como respuesta a las derrotas electorales que ha sufrido la oposición en Venezuela” y asegura que una prueba de que esto no fue casual es que en 2015 pareciera estar intentándose reeditar la situación de protestas en diferentes estado del país.

Para Rondón, el hecho de que las protestas surgieran en el Táchira y se extendieran por toda Venezuela en 2014, fue sólo circunstancial, pues asegura que por tratarse de un plan preestablecido, cualquier entidad podría haber encendido las protestas.

Visualizando el descontento

Para el sicólogo Víctor Raúl Castillo, las barricadas que durante tres meses obstaculizaron buena parte de las calles de San Cristóbal en 2014, constituyeron una expresión visible del grado de frustración y descontento social.

“La violencia surge como una reacción instintiva, cuando sientes que estás en un plano de impotencia, donde no puedes hacer ya nada respecto a lo que está pasando, sino entregarte a la ‘catastrofización’ de los hechos; no importa a quien te lleves por delante; y eso habla de una autoestima muy pobre”, dijo.

Esta afirmación fue respaldada por el sociólogo Ilmer Montaña, quien la ilustra señalando que “hacer barricadas con montones de basura es una forma radical de protesta, una expresión extrema de inconformidad social, que quebranta códigos preestablecidos y aceptados por el colectivo; para de esta manera llamar la atención de la clase gobernante”.

Según el director de la consultora Hercon, sicólogo Marcos Hernández López, el estado Táchira es una región universitaria por excelencia donde sus ciudadanos tienen un nivel de reflexión hacia la crítica constructiva para denunciar los males que fatigan al país conectado a una realidad regional.

Señaló que los tachirenses históricamente irrumpen en el escenario político nacional por sus constantes reclamos desde la periferia hacia el centro (Caracas), el tratamiento del nuevo centralismo puesto en práctica por el  gobierno de Maduro toca los intereses de desarrollo regional de este estado andino.

“Si revisamos el comportamiento electoral, la mayoría de los tachirenses no votan sino eligen, es decir el sufragio tiene juicio por el nivel cultural, caso concreto: San Cristóbal”, agregó.

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