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Nicolás Contreras, el guardián cucuteño del arco de la Selección Colombia de trasplantados
Colombia participará en el Mundial del fútbol para trasplantados el próximo septiembre en Alemania.
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Gustavo Contreras
Gustavo Contreras Sabogal
Domingo, 3 de Mayo de 2026

Los primeros años de vida de Nicolás Contreras Díaz trascurrieron en medio de clínicas y procedimientos médicos tras presentar una atresia en las vías biliares, condición de nacimiento que dañó por completo su hígado.

La afectación llevó a que este cucuteño ingresara a la angustiosa lista de colombianos que esperan un trasplante de órgano. Para su fortuna –y la de su familia que vivió un verdadero drama- a los 18 meses un donante le salvó la vida.


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“El trasplante es una bendición, es como volver a nacer. Se tiene estigmatizado, pero ciertamente es una bendición muy grande contar con una familia que donó tras sufrir la pérdida de un ser querido”, expresa Nicolás, de 19 años.

Nicolás Contreras Díaz.

 

El joven nortesantandereano es hoy el arquero de la Selección Colombia de fútbol de trasplantados, misma que se prepara para jugar el Campeonato Mundial de esta modalidad, el próximo septiembre en Frankfurt, Alemania. 

Una vida ligada al fútbol

Los primeros recuerdos de Nicolás lo llevan a la clínica San Vicente de Paul en Medellín donde pasó un poco más de dos años en medio de todo su proceso médico.

“No entendía bien las razones, pero siempre estaba rodeado de tubos, sondas en la nariz y transfusiones de sangre. No fue fácil y mi distracción era ver fútbol. Me acuerdo viendo los partidos del Barcelona, era como un escape a lo que yo estaba viviendo”, confiesa.

Cumplido todo el proceso del trasplante, Nicolás empezó a crecer con completa normalidad, aunque con los miedos propios de sus padres. En el colegio tuvo su primer contacto con el deporte rey.

“Tenía muchísimas ganas de jugar y no me dejaban los profesores porque mis papás les habían contado mi experiencia. Me frustraba porque quería practicar el fútbol y, bueno, un día, en un partido que se estaba jugando con una botella de plástico, entré a tapar y me fue bien. Fue algo muy emocionante para mí y lo primero que hice al llegar a mi casa fue decirle a mis papás que quería entrenar y ser arquero”, relata Contreras.

Nicolás Contreras Díaz.

 

La idea no fue del gusto de sus padres. Insistían en que buscara otro deporte o algún arte, pero Nicolás se empeñó en que quería ser guardameta. “Yo quería tapar así como en los videos que buscaba de Iker Casillas, Buffón, Neuer, de varios arqueros. Quería volar y atajar balones imposibles”, comenta el también estudiante de psicología.

“No fue agradable la idea por el temor a algún golpe y el esfuerzo que lleva ser arquero. Pero el doctor nos dejó claro que Nicolás no estaba enfermo del hígado, lo estuvo. Desde allí nos empeñamos en darle todo el apoyo necesario buscando entrenadores y academias deportivas”, cuenta Néstor Contreras, padre del jugador.

Con el aval médico y de su familia, inició entrenándose en la cancha de Chapinero y posteriormente en los equipos Academias Olímpicas y Santiago Bernabéu.

A la Selección Colombia

Esa etapa formativa, que llegó hasta el término de su bachillerato, permitió que el cancerbero integre  la Selección Colombia de futbolistas trasplantados, un equipo que se formó al cierre de 2025 tras una invitación de la World Transplant Games Federation a la Asociación Colombiana de Trasplantados. 

La idea no desentonó y Luis Alberto Calderón, director técnico, empezó a convocar jugadores en los diferentes grupos, hospitales y redes de apoyo que tienen los trasplantados en el país. Se inscribieron un poco más de 40 personas y empezó la selección para finalmente contar con 20 jugadores que vivieron trasplantes de riñón, hígado y bipulmonar.

“Son historias maravillosas, llenas de resiliencia, esperanza. Estamos jugando nuestro segundo tiempo, nuestra segunda oportunidad y queremos disfrutarlo al máximo. Somos los más felices de vivir este momento luego de tanta adversidad, que la palabra muerte estuviera todos los días en nuestras vidas… hoy la palabra vida y sueños hace parte de nuestro léxico”, dice Calderón, dedicado a la formación de jugadores.

Selección Colombia de fútbol para trasplantados.

 

Sobre Contreras, Calderón subraya que la escogencia fue por las condiciones mostradas.

“Nico es un muchacho muy especial para nosotros, es el más joven, es nuestro portero y tiene muchas capacidades deportivas. Estoy tranquilo con el equipo que contamos y Nico es una pieza clave y fundamental atrás… tenemos grandes expectativas”, declara el DT, que fue trasplantado de riñón.

El combinado nacional, que al comienzo se entrenaba de forma virtual, ya vivió dos microciclos de trabajo en Villavicencio y Bogotá disputando encuentros amistosos. En la programación está volverse a reunir en Cali, Bucaramanga y Bogotá antes del Mundial que se jugará con reglas de fútbol siete.

“Ponerse la camisa de Colombia es un orgullo muy grande. Siempre trato de dar mi 100% en cada entreno, en cada partido, en cada atajada para poder mantener el arco en cero y salir campeones. Es nuestro objetivo traer la copa desde Alemania”, afirma Nicolás, quien se entrena a diario.

Para el viaje a Europa, la selección está en la búsqueda de diferentes patrocinadores para suplir los costos de la delegación.

“Todos estamos con una ilusión tremenda. Estar viviendo algo que parecía imposible porque se creía que ya no podíamos jugar al fútbol y ver en este momento al grupo es un sueño. De niño quería estar en una Selección Colombia y con el paso de la enfermedad creía que se me acababan los sueños, pero volver y vivir esto es emocionante”, enfatiza el estratega. 

'El trasplantado puede hacer de todo'

Alejandra Martín, médico con máster en Epidemiología Clínica y fundadora de la Asociación Colombiana de Trasplantados, enfatiza que se debe eliminar la idea que la persona trasplantada está limitada.

“Se cambia la enfermedad por un nuevo estado que es el de trasplantado y el trasplantado, como tal, puede hacer de todo: viajar, saltar, comer, bailar, soñar, estudiar, trabajar, hacer de todo con los cuidados propios del ser humano como los hábitos de vida saludable que todos debemos tener. Son cuidados naturales que no limitan al trasplantado”, asegura.

La profesional de la salud comenta que la persona trasplantada, si bien toma medicamentos inmunosupresores, no genera una condición de anormalidad.

“Son condiciones que son importantes que se conozcan y se escuchen de ellas, pero que también se sepa que son personas normales que tienen sueños y es una obligación como sociedad prepararnos para recibirlas porque nunca sabremos si algún día nos tocará vivirlo”, añade. 

A nivel de cifras, la asociación tiene un registro de más de 15.000 trasplantes hechos en Colombia, donde hay una lista de espera con 4.300 personas.


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