2. Terapias con medicamentos para controlar el dolor
La base de los tratamientos contra los dolores oncológicos son los medicamentos orales, que han demostrado ampliamente su eficacia aliviando el dolor. Sin embargo, algunos pacientes de cáncer desarrollan tolerancia y experimentan efectos secundarios negativos al aumentar las dosis de estos medicamentos para controlar su dolor. Por este motivo, para minimizar los efectos secundarios, la terapia debe ser personalizada para cada paciente.
Los tratamientos tradicionales para el manejo del dolor crónico pueden incluir ejercicio, entrenamiento de relajación, terapia física, atención quiropráctica, masajes, acupuntura, y medicamentos orales, por ejemplo, analgésicos leves (ibuprofeno), opioides como codeína o morfina y otros tipos de medicamentos como antidepresivos.
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Para el beneficio de los pacientes de dolor crónico, existen alternativas efectivas y con menos efectos secundarios que los medicamentos orales como la Terapia de Administración Dirigida de Medicamentos (TDD) a través de las bombas de infusión. Estas bombas, incluidas en Colombia en el Plan de Beneficios en Salud, son dispositivos pequeños que se implantan debajo de la piel del abdomen y cuentan con un depósito donde se almacenan analgésicos. El dispositivo está programado para enviar periódicamente, a través de un catéter conectado con la columna vertebral, dosis del medicamento directamente al área donde se encuentran los receptores del dolor. La bomba y el catéter son implantados en el paciente mediante un proceso mínimamente invasivo.
La bomba reduce los efectos asociados a la alta ingesta de medicamentos vía oral, pues envía los fármacos a las zonas que busca aliviar, eliminando gran parte de la toxicidad, y los pacientes requieren una cantidad de medicamento inmensamente inferior a la que tomarían oralmente.