Durante dos días consecutivos, la defensora del Pueblo, Iris Marín, encabezó una visita humanitaria a las zonas rurales del Catatumbo donde en las últimas semanas se han intensificado los enfrentamientos entre el Eln y el Frente 33 de las disidencias de las Farc, dejando graves afectaciones a la población campesina.
La visita, realizada junto a un equipo interdisciplinario de la Defensoría del Pueblo, la Iglesia católica y la Misión de Verificación de las Naciones Unidas, permitió constatar el impacto humanitario que ha dejado la reanudación del conflicto armado desde finales de diciembre, con desplazamientos masivos, daños a bienes civiles y el abandono forzado de comunidades enteras.
En el segundo día del recorrido, la defensora del Pueblo llegó al corregimiento de Filo Gringo, en jurisdicción del municipio de El Tarra, donde evidenció severas afectaciones a la población civil y la destrucción de viviendas e infraestructura como consecuencia directa de la confrontación armada. Según verificó la Comisión Humanitaria del Catatumbo, gran parte de este corregimiento permanece deshabitado debido al desplazamiento masivo de sus habitantes.
La comisión también visitó la cabecera urbana de El Tarra y varios albergues donde se encuentran las familias desplazadas. Desde allí, la Defensoría del Pueblo hizo un llamado urgente al Estado para que adopte medidas inmediatas de protección y atención integral a las comunidades afectadas, y exhortó a los grupos armados a respetar el Derecho Internacional Humanitario.
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Posteriormente, Iris Marín y la Comisión Humanitaria se desplazaron a los corregimientos de Versalles y Pacelli, en zona rural del municipio de Tibú, con el propósito de verificar la situación de derechos humanos, escuchar a las comunidades y facilitar la entrega de ayuda humanitaria articulada entre la Gobernación de Norte de Santander, la Alcaldía de Tibú, la Unidad para las Víctimas y el ICBF.
De acuerdo con la Defensoría, los pobladores de varios corregimientos de Tibú y El Tarra enfrentan una crítica situación humanitaria por el recrudecimiento de la violencia, producto de los enfrentamientos armados que se han intensificado en las últimas semanas en esta subregión del departamento.
La Comisión Humanitaria del Catatumbo está conformada por la Defensoría del Pueblo, la Misión de Verificación de la ONU y la Diócesis de Tibú. A la visita se sumó el alcalde de Tibú, quien acompañó la verificación en territorio.
Autoridades en máxima alerta
Las autoridades locales y departamentales se mantienen en máxima alerta ante un eventual desplazamiento a gran escala, tras los combates registrados en sectores como Filo Gringo, Orú, Versalles, Beltrania, Campo Dos y La Gabarra, en jurisdicción de Tibú y El Tarra.
Según información oficial, al menos 88 núcleos familiares han llegado desplazados al municipio de Ocaña, donde actualmente se alojan en viviendas de familiares y conocidos. Las autoridades no descartan nuevos desplazamientos masivos debido a la intensidad de los combates. A Cúcuta el número de personas desplazadas del Catatumbo asciende a unas 2.000.
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La crisis humanitaria ha alcanzado tal magnitud que el alcalde de Teorama, Uber Conde, decidió suspender las festividades municipales en solidaridad con las comunidades afectadas por la violencia armada.
Las comunidades han denunciado el uso de drones para atacar viviendas, la presencia de integrantes de las disidencias de las Farc en Filo Gringo y fuertes combates en zonas rurales. Ante esta situación, el alcalde de El Tarra, Eider Robles, solicitó a los grupos armados permitir la salida segura de la población civil y pidió una intervención urgente del Gobierno nacional y de organismos internacionales.
Entre tanto, el comandante de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López, confirmó el fortalecimiento y la continuidad de las operaciones militares en el Catatumbo para contrarrestar la confrontación entre el ELN y las disidencias de las Farc por el control territorial.
Por su parte, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, anunció la instalación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) en el municipio de Tibú, con el fin de hacer seguimiento permanente a la situación humanitaria y de orden público, especialmente en el sector de Filo Gringo, donde el personal médico tuvo que abandonar la zona ante la falta de garantías de seguridad.
La cúpula militar informó, además, el refuerzo de la región con unidades especiales para restablecer el control y garantizar la seguridad de la población civil en el Catatumbo.
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