La cooptación política por parte de candidaturas o estructuras cuestionadas representa un problema para la democracia, según la Fundación Paz y Reconciliación (Pares), que elaboró un informe detallado para su análisis.
Investigados por temas judiciales, fiscales o disciplinarios, miembros de clanes políticos, cercanos a estructuras burocráticas o con otro tipo de ruidos. Esos fueron los perfiles que la Fundación Pares tuvo en cuenta para concluir que 195 de 3.144 candidaturas al Congreso tendrían algún cuestionamiento.
¿Qué partidos políticos tienen más candidatos cuestionados?
La Fundación diseñó un seguimiento a estas candidaturas para el que revisaron las listas inscritas al Senado y a la Cámara de Representantes, incluyendo las circunscripciones especiales. Se destacan los partidos políticos a los que pertenecen, así como su ubicación por regiones.
De los cuestionados, el 74,87% son hombres, mientras el 25,12% son mujeres, 78 candidaturas son al Senado, 111 a la Cámara y 6 de cururles especiales Citrep, Afro e indígenas.
Teniendo en cuenta tanto los datos del Senado como de la Cámara de Representantes, así como los avales únicos y en coalición, el podio de los más cuestionados empezó con los tradicionales “de toda la vida”: el Partido Liberal, con 33, y el Conservador con 32.
Después siguen el Partido de la U con 29 y Cambio Radical con 25. Un dato que llama la atención es que, entre esas cuatro colectividades, se concentran el 60,5% de la totalidad de candidatos cuestionados que se tuvieron en cuenta para el seguimiento.
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Clanes políticos ligados a “estructuras políticas clientelares”
Con respecto a la presencia total de candidaturas cuestionadas a Senado y a Cámara, 78 de los 195 candidatos hacen parte de lo que Pares denomina una “estructura política clientelar ligada a clanes políticos”. Es decir, de 10 candidatos cuestionados, 4 hacen parte o tienen cercanía con un clan político en el país.
Pares define a los clanes como “grupos de poder regionales con nexos familiares y/o afinidades políticas, económicas y sociales, que además tienden a concentrar cargos en alcaldías, gobernaciones, órganos de control, asambleas, concejos y en el mismo Congreso de la República”.
Las estructuras de estos clanes “sobreviven o se robustecen elección tras elección” cuando se trasladan el poder de unos a otros. Además, “se adaptan, se reconfiguran y hacen crecer sus patrimonios por medio del asocio del Estado con sus propias empresas” en una dinámica “político-clientelar”.
De los Char a los Suárez Mira
Cuando se habla de clanes, la región Caribe concentra diferentes nombres. La mayoría de los apoyos al Senado los concentra el clan Char, del Atlántico (5), el grupo del exsenador Musa Besaile (investigado y condenado por sus presuntas relaciones con el Cartel de la Toga y una red de corrupción) y ‘Ñoño Elías’ de Córdoba y el grupo Pineda-García, también de Córdoba (2).
Otros clanes con dos candidatos son el clan del senador Miguel Ángel Barreto en Tolima y el de la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro.
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Para la Cámara, en cuanto a la región Caribe, la casa Char también llega con cinco “caballos”, y el clan Gnecco del Cesar llega con dos. Pero allí también aparecen nombres del interior: el clan Suárez Mira de Bello, Antioquia, va con tres candidaturas, mientras el clan Díaz Mateus de Santander (que hoy está en la Gobernación) va con dos. Otra casa que Pares nombra como “emergente” es el clan Hurtado del Tolima.
Distribución geográfica
Las candidaturas se distribuyen en 28 departamentos y el distrito capital, casi la totalidad del territorio nacional. Esto, según Pares, deja en evidencia el problema que representa para la democracia la cooptación política por parte de candidatos o estructuras cuestionadas.
Vale aclarar, a pesar de la información presentada, que son más candidatos que no pertenecen a clanes políticos que los que sí. Sin embargo, la proporción es importante: de 45 candidatos cuestionados al Senado, 33 sí pertenecen y 45 no, mientras que para Cámara son 45 los que sí y 66 los que no.
Si bien solo se agruparon los datos para el análisis geográfico de los candidatos a la Cámara de Representantes y no del Senado, el informe mostró que existe una concentración de cuestionados en el centro y el norte del país.
De hecho, los seis departamentos con mayor cantidad de cuestionados para la Cámara concentran el 45% del total de candidaturas con ruidos. Se distribuyen así: Antioquia (9), Atlántico (9), Santander (9), Bolívar (8), Cesar (8) y Bogotá (7).