“Se mantiene la percepción de que Cúcuta es una ciudad insegura y el atraco callejero continúa siendo la principal razón de temor. Además, se evidenció un aumento en la percepción de inseguridad en los barrios”, afirmó.
Hernández explicó que, mientras en años anteriores los ciudadanos consideraban insegura la ciudad en general, pero segura su zona de residencia, los resultados de 2025 muestran que ahora también existe temor dentro de los propios barrios.
Inseguridad impacta tejido social
La directora del programa advirtió que el incremento de la inseguridad también está generando un deterioro en las relaciones sociales.
“Existe un sentimiento de desconfianza que limita el desarrollo. Es difícil que una ciudad crezca si sus ciudadanos no confían entre sí. El llamado es a fortalecer la cooperación entre la comunidad y las instituciones”, señaló.
Asimismo, el estudio evidenció que entre los cucuteños persiste un sentimiento de resignación frente a la realidad local, lo cual estaría incidiendo en la pérdida del orgullo por la ciudad.
Pese a ello, el análisis también mostró que la ciudadanía ha comenzado a dar mayor importancia a la salud mental y al bienestar socioemocional, reconociendo el impacto del estrés y las dificultades económicas en la calidad de vida.
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Mejora la percepción sobre el rumbo de la ciudad
Uno de los resultados más destacados de la encuesta es el cambio positivo en la percepción general sobre el rumbo de la ciudad. A diferencia de la medición de 2024, cuando predominaba el pesimismo, en 2025 los ciudadanos consideran que Cúcuta avanza por un camino favorable.
Según el informe, este cambio está asociado a programas sociales y estrategias de desarrollo impulsadas por la administración del alcalde Jorge Acevedo Peñaloza.
La encuesta evidenció mejoras en la percepción sobre la ejecución de recursos públicos, la transparencia institucional y las acciones adelantadas por la administración municipal, aunque algunos indicadores continúan en niveles bajos.
También se registraron avances en temas sociales, como el fortalecimiento del núcleo familiar y el mejor trato hacia poblaciones vulnerables, entre ellas migrantes y personas con discapacidad.
Estos factores influyeron en el aumento de la imagen favorable del mandatario, quien alcanzó un 68,56% de aceptación. En cuanto a su gestión, el 46,7% la calificó como buena y el 10,76% como muy buena.
