Causas y manifestaciones de la enfermedad
Hasta el momento no hay una causa identificada de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal. Se cree que es una mezcla de factores genéticos, inmunológicos y ambientales. Para los investigadores esta patología es genéticamente compleja pues no puede atribuirse a una causa unificada. La evidencia epidemiológica señala que es más frecuente en países desarrollados y de población caucásica. No obstante, una explicación de ello podría ser la dificultad de acceso a servicios de salud en los demás países.
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¿Cuál es la diferencia entre ambas enfermedades? La colitis ulcerosa afecta al colon, la inflamación es superficial y el síntoma principal suele ser la diarrea. Por su parte, la enfermedad de Crohn puede afectar otras partes del tubo digestivo, la inflamación puede comprometer capas profundas de los tejidos afectados, genera problemas articulares graves y el síntoma principal suele ser el dolor abdominal.
“Aunque no hay un medicamento que libere totalmente al paciente de la enfermedad, existen tratamientos que pueden mejorar su calidad de vida y cada día se tiene más conocimiento de cómo actúa esta patología en el organismo. La EII tiene períodos de remisión y de reactivación. Pero es importante que el paciente esté siempre un paso adelante, que nunca deje su tratamiento y que consulte con su médico cualquier decisión”, dice la doctora Viviana Parra, gastroenteróloga y directora de la Fundación de Enfermedad Inflamatoria Intestinal Colombiana (Funeiico).
El manejo de la EII depende del médico tratante y del grado de la enfermedad. Principalmente existen los aminosalicilatos, los corticosteroides (esteroides) y los inmunomoduladores. En el caso de que la enfermedad sea de moderada a severa y no haya respondido adecuadamente a los tratamientos convencionales, se indican los medicamentos biológicos que suelen administrarse de forma endovenosa o subcutánea.
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“Al ser una enfermedad crónica, el paciente queda condicionado en su día a día en algunas situaciones. Se enfrenta al cansancio, a dolores abdominales intensos, a los efectos secundarios del tratamiento, a cambios en la dieta. Esto puede abrumar bastante. Pero es importante dejar en claro que nadie está solo. Hay médicos tratantes con compasión, familias motivadas por el amor y otras redes de apoyo que pueden ser un bastón para el paciente”, recalca William Otero, gastroenterólogo.
¿Cuándo consultar al médico?
Las señales de alerta son el dolor abdominal, la presencia de sangre en las heces, diarrea constante, náuseas, pérdida de peso sin causa aparente y fiebre durante más de un día o dos sin un origen identificado.
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