Los servicios de Inteligencia de Ucrania han comenzado este miércoles a investigar la posible ejecución de 306 prisioneros de guerra ucranianos a manos de militares del Ejército ruso desde que comenzó la invasión rusa hace ya más de cuatro años.
Así lo ha confirmado el jefe del Departamento de Investigación del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Andri Shvets, que ha señalado que desde febrero de 2022 --cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania-- hasta abril de este año se han abierto 116 procedimientos de este tipo para analizar la posible ejecución de cientos de prisioneros de guerra en el campo de batalla.
Shvets ha indicado que la mayoría de estos "casos brutales de ejecuciones extrajudiciales de militares ucranianos ha tenido lugar en zonas de Donetsk", además de en la región rusa de Kursk. "Se pueden observar los métodos de ejecución más brutales, como decapitación, ejecuciones en masa y desmembramiento.
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Además, ha subrayado que estas ejecuciones son realizadas "de forma sistemática y a gran escala", incluso cuando "las propias autoridades del Estado agresor apoya este tipo de acciones", según informaciones recogidas por la agencia de noticias Ukrinform.
En este sentido, ha explicado que tras la operación ucraniana en Kursk en 2024, el presidente ruso, Vladimir Putin, afirmó que los militares ucranianos y todos los soldados que lucharan en el bando de Kiev eran "terroristas que podían ser aniquilados". "Estas acciones se suman al hecho de que altos cargos militares rusos han instado a cometer crímenes de guerra", ha afirmado.
De momento, nueve militares rusos se encuentran entre los principales sospechosos de llevar a cabo estas ejecuciones, si bien otros siete están siendo investigados y cinco han sido ya condenados.
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